El olivo y las letras 5

Poema de María González, profesora, escritora y amante de la Sierra, desde Segura de la Sierra

Mano made in

El azar y fenómenos prodigiosos , luz, temperatura, presión,
inmensurables, mutaron lo inorgánico del caos.

El grumo gelatinoso se concretó en estructura molecular, síntesis
orgánica, filamentos de redes neuronales en alerta de necesidad vital,
levemente inteligente.
Y vibra y late.

Y en edades remotas abandona el fango por la transparencia del océano,
y del aire y va revelando anatomía : necesarias aletas luego
endurecidas en el curioso anfibio, remos que se arrastran, que se
adiestran en la acción, que se empluman en quimeras voladoras negadas
al terrenal.
Terrenal, mas regalado en su materia humana, en la memoria genética de
aleta, remo, ala, y hábil saca garra y apresa piedra y palo y estruja
el pecho que le da vida, en el que aprende lo suave, lo tibio, lo
húmedo.
Y la garra se enternece y,  ya mano, acaricia y ama. Y crea belleza ya
erguido, desafiante ante el misterio, el astro,  maravillándose.

Esa mano que el tiempo, implacable, abrasa, abullona, retorna a garras
de tanto escarbar y amasar la tierra con la vida.

Esa mano que cava, siembra, abona, escarda, poda, estalla, avarea, recolecta.
La mano del aceitunero.

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