‘Periplo alfabético de un fumador de pipa’, por Ignacio Vázquez Moliní

No seré objetivo, lo aviso. El señor Moliní, con quien comparto impostura bajo el nombre del decadentísimo portugués Rui Vaz de Cunha, tiene la manía de escribir y no seré yo quien le desanime, al contrario. Este es más un libro de viajero que de viajes y, por tanto, no es lineal.

En efecto, la estructura del libro es alfabética en vez de itinerante, ya que relata sus estancias, algunas a tiro de piedra de su casa, como la L de Lapa, barrio lisboeta donde mora el escritor, según la inicial. Están representados los cuatro continentes con diecisiete europeas ciudades, cuatro asiáticas, cuatro americanas y tres africanas.

Vázquez Moliní, grand flâneur, es todo lo contrario de esos viajeros ingleses o franceses, a menudo condescendientes, que miran con superioridad al pueblo visitado. Moliní nos cuenta de personajes, de sus dudas y extravíos, sus sorpresas, todo acompañado de una pipa bien olorosa. Nunca juzga. Como mucho, deja caer un comentario irónico, como cuando en Arles le dejan comer a deshora sin que le suceda lo que a tantos viajeros que se topan con la eterna, marmórea, inamovible respuesta francesa: “désolé, la cuisine est fermée”. O cuando compara los procedimientos de los guardianes de la revolución iraní en la puerta de la Mezquita de Qum con el derecho administrativo español, complejo, contradictorio y muchas veces incumplido.

Su hilo conductor es una afición ya caduca, decadente y destinada a la prohibición total por los guardianes de la Sanidad orwelliana, como es fumar en pipa. Dije que no sería objetivo. La pipa es un residuo de civilización. Mi padre también fumaba en pipa y sus cachimbas las guardamos como pequeñas reliquias, así como algunas latas vacías de Amphora, Dunhill, Capstan’s o State Express que sirven para guardar tornillos, monedas viejas, gomas de borrar y sacapuntas.

Además de las equivocaciones, despistes y desorientaciones del viajero normal, Moliní añade tres problemas más al viaje: encontrar un lugar donde le dejen humear, conseguir un buen tabaco y escoger bien la pipa. Todo ello da en el humor, además de que escudriña los lugares más imprevistos para poder fumar en paz. No en vano, cita a Potocki (Manuscrito hallado en Zaragoza) y la teoría del laberinto para justificar su libro.

Además, el viajero encuentra personas, evoca amistades, como la del inefable Primitivo Martínez, en Beirut, al que yo tuve el gusto de conocer años después en Rabat, donde dirigía el instituto Cervantes (de antes de la institución). En La Habana, bajo la H, nos habla de don Ramón, en Kyoto les hace a sus anfitriones una sopa de ajo. Es un viajero con afectos, no un instagram con piernas.

Algunos de los lugares que describe son hoy casi leyenda, como Sidi Bu Said, Beirut o Marienbad. Otros se prestan al paseo como Rávena o Nicosia. Incluso alguno, como en el libro de Potocki, son inventados, tal Faronípolis, que es un homenaje a su admirado escritor Luis Landero. En Gijón, con la X regionalista, licencia poética para poner una ciudad o lugar que no sea Xanadú, donde no ha estado, resulta que hasta pierde la pipa.

Al final hay un pequeño glosario con las marcas de tabacos (algunas supongo que desterradas para siempre de la industria por mor del Estado salubre) y de las pipas, que hoy serán casi objeto de colección. Me quedan dos dudas: cómo olerá el tabaco Latakia, y cómo serán, y cuáles sus efectos de fumarlas, las pipas de Espuma de mar, Aphros en griego, de donde viene Afrodita. ¿Será que fumar en pipa es afrodisíaco y no quiere confesarlo?

En definitiva, el libro de Ignacio Vázquez Moliní es un canto a la libertad de movimientos, a la libertad individual y a la curiosidad viajera, con humildad, sin arrogancia y sin perjuicio de terceros para que no les moleste el humo.

Ha sido editado por Alud Editorial, pequeña empresa onubense que se atreve a publicar obras diferentes. Al final, podríamos decir, como el belga Magritte, Ceci n’est pas une pipe, ceci n’est pas un livre, sino un entretenimiento que nos deja con una sonrisa y con ganas de que su próximo alfabeto tenga entradas mayúsculas y minúsculas y así habrá 56 lugares.

[ Periplo alfabético de un fumador de pipa, por Ignacio V. Moliní, Alud Editorial, Fuenteheridos, Huelva, Octubre de 2018 ]

2 Responses to ‘Periplo alfabético de un fumador de pipa’, por Ignacio Vázquez Moliní

  1. cristinaruizbaudrihaye dice:

    Glosa optimista que anima a leer ese periplo alfabético.

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  2. Emilio dice:

    No se si acabo de leer un prólogo, una reseña o una glosa. Sobre lo que no tengo ninguna duda es de las ganas de leer este libro que me ha provocado, una reaccion idéntica al deseo de comer pan que nos invide cuando pasamos frente a una tahona cuando terminan de hornearlo ¡Por fin un libro de viajes que promete despertar emociones antes que describir lugares llenos de promesas irreales! Enhoabuena a Alud Editorial por el olfato de descubrir la originalidad y ofrecer al lector algo diferente.

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