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Olhão, la luz y la poesía

Llueve en Lisboa, con esa lluvia densa que tanto necesitaba el país. Lejos quedan la luz, el mar y la ría Formosa, lo que Olhão atrae de poesía. Ayer en el Algarve disfrutábamos aun de los restos del verano, paseábamos en barca por la ría deslumbrante. Hoy, el otoño ha entrado de repente.

Olhão es un pueblo singular. Sus casas de pescadores, sus callejuelas con vericuetos -una se llama De los siete codos-, nos traen una lejana memoria de Arzila. ¿No fue precisamente Assilah un pequeño enclave portugués al sur de Tánger?

En la ecología cultural de Olhão, del Algarve, hay que destacar Poesia a Sul, que va por su séptima edición gracias a la constancia, empeño y trabajo de Fernando Cabrita, olhanense, abogado, poeta y dibujante.

Fernando nos invita, junto a portugueses, españoles, marroquíes, franceses y de otros países, para recitar, hablar, contar en el marco de esa población costera, blanca, de muchas casas bajas, de calles tranquilas. En un descanso, nos acercamos al Museu Municipal, donde hay una inspiradora exposición de fotografías de Filipe da Palma que pone en valor todos los detalles de la arquitectura de Olhão. Nos cuenta Fernando Cabrita de la historia de la ciudad (porque hace mucho ya ganó el título de cidade), que a veces parece la de la novela de Lídia Jorge, O vento assobiando nas gruas.

Fernando Cabrita es de esos portugueses que han viajado, abiertos, cosmopolitas en el mejor sentido de la palabra, que tanto escuchan a Jacques Brel como leen a Ferlinghetti. Pero al mismo tiempo sus poemas son de aquí, los mástiles, “las planicies del cielo”, las calles viejas, el inglés y el francés intercalado en sus poemas, pero de Olhão.

Este año los recitales han sido virtuales, en línea, pero la pandemia no nos ha podido quitar la luz, los colores de la ría que parecen una acuarela que cambia cada minuto, que los cambios de las mareas va coloreando. Y tampoco nos privó de nuestros encuentros, con máscara y distancia pero con sonrisa y palabras, con amigos que son poetas, escritores y hasta editores, con Joaquín González y Carmen Vargas, de Surcos, con Antonio Orihuela y María Fernández de Soto, con Uberto Stabile y Gema Astudillo, con Pedro Jubilot y muchos otros. Otros años, pudimos conocer a Nuno Júdice, a Gastão Cruz, dilectos poetas portugueses. Poesia a Sul siempre se renueva y nos renueva.

Olhão nos hace conocer lugares de poesía, como www.vocesdelextremopoesia.blogspot, o como www.poesiaenellaurel.pt, de La Zubia, Granada, que organiza Pedro Enríquez.

En este mundo de selección y exclusión en que se ha convertido el panorama cultural, con sus cánones y sus parroquias, Poesia a Sul es una ventana, un ancho mirador al mar y a la luz, a la creación de muchos poetas. Como las ediciones de libros de poesía son minúsculas, a veces muy locales, este encuentro es necesario, imprescindible. El ayuntamiento de Olhão, valerosamente, mantiene su apoyo a este acontecimiento cultural.

Esta breve nota sobre Poesía a Sul la termino, con el permiso de Fernando Cabrita, con uno de sus poemas de su última colección Eras o cervo que fugia depois de haver-me ferido (editado con primor por Pedro Jubilot).

Recordo uma casa.
O uma gaivota, casa também
onde anoitecem sonhos de leixão a leixão,
gaivota de paredes vivas casa alada, rochedos, cinza.
Flor branca que foi depois luz
e indistinta imagen de um deus uma primavera morta
outra primavera a retornar impune.
Quisera eu saber quando voltarão
a primavera a gaivota a casa perdida
toda essa impressiva complexidade das coisas,
e o mundo que foi.

Ou o cheiro das velhas ruas
onde só mora uma saudade e um dia ido
e o nosso fantasma triste no cimo da falésia,
lirio branco onde pernoita o que fomos
e somos e nunca deixaremos de ser.

(Fernando Cabrita, Cuatro)

[Recuerdo una casa.
O una gaviota, también casa
donde anochecen los sueños de escollo en escollo,
gaviota de paredes vivas casa alada, roca, ceniza.
Flor blanca que fue luz después
indistinta imagen de un dios una primavera muerta
otra primavera que retorna, impune.
Quisiera saber cuándo volverán
la primavera la gaviota la casa perdida
toda esa admirable complejidad de las cosas,
y el mundo que fueron.
O el olor de las viejas calles donde sólo habitan una saudade y un día ya ido
y nuestro fantasma triste en lo alto del acantilado,
lirio blanco en el que duerme lo que fuimos
y somos y nunca dejaremos de ser.] (Versión de Jaime Ruiz).

Para más información sobre Olhão y Poesia a Sul: https://www.cm-olhao.pt/destaques2/2895-vi-poesia-a-sul-volta-a-levar-olhao-aos-quatro-cantos-do-mundo

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