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La mecánica política en España


Las fuerzas políticas motrices, como las físicas, pueden ser inertes (presiones, lobbies que resisten, fuerzas retrógradas, inercia y pasividad, etc) y pueden ser vivas y dinámicas (emprendedoras, reformadoras, revolucionarias, ilustradas, etc).


El equilibrio entre ambas se rompe cuando una de ellas es más fuerte, más sólida y resistente (contrarrestando, reaccionando ante el empuje de las vivas, o éstas resistiendo la reacción retrógrada, por ejemplo). Además, hemos de introducir, como en toda física, el factor tiempo, el ímpetu o momentum de la acción, que puede ser oportuna o completamente fuera de lugar, extravagante. O que si se dilata en el tiempo pierde fuerza, energía, impacto.


La resistencia al cambio, a la innovación puede ser total, de bloqueo, o simplemente retardataria. En política, a veces, como en la guerra, retardar significa vencer, como lo demostró el General Kutuzov en la invasión napoleónica a Rusia (lo que tan bien describe Tolstoi en Guerra y paz). Otras veces, las fuerzas innovadoras y las reaccionarias se equilibran, produciendo así, también, la inmovilidad, el dejar las cosas como están.

Habría que preguntarse en este juego de fuerzas de distinto signo y potencia, e qué se traduce el trabajo de los políticos, es decir, qué produce. Como todo trabajo, se debería traducir en algo: movimiento, calor, transformación cualitativa. Una gran mayoría de los ciudadanos opina que los políticos nohacen nada o muy poco, que es apenas parloteo, charlatanería, declaraciones más o menos publicitarias pero, al final, no se traducen en nada o en muy poco. Será una percepcióninexacta o injsusta, pero es la que transmiten.


Por otro lado, los medios de comunicación, la llamada ‘opinión pública’ es a menudo inefectiva. Los hechos son consumados a pesar de las protestas y reclamaciones, de los artículos y editoriales de la prensa. Sea una urbanización o un hotel en zona protegida, sea un dislate urbanístico o medioambiental, sea una norma absurda e inútil (como la Ley de Memoria Democrática o el patético y malcocinado texto de Transexuales). Todo esto genera una gran frustración pues el ciudadano siente que su opinión no sirve de nada, que los políticos no les escuchan y que la inercia de los partidos es contraria a sus intereses. El populismo, de izquierda y de derecha, recoge su pingüe cosecha en esos campos de inercia, indiferencia o mero interés partidario o politiquero.


Recordemos que en francés hay dos formas de hablar de la política: una noble, la de los políticos, y otra deleznable, la de los politiciens, politiqueros. A veces, demasiadas veces, tenemos la sensación de que los ministros y consejeros autonómicos se dedican sólo a esta última. Cuando la pandemia arrecia nos dedicamos a inventar leyes secundarias, de maquillaje “progresista”, en vez de a proveer a nuestros servicios públicos de salud, de medios, de personal, de investigación. Los hospitales desbordados, los médicos y enfermeros/as, agotados, con sueldos miserables o en el paro, y el Parlamento hablando del problema de los transexuales, Ley 8/2020, de 11 de noviembre (muy respetable y digno de arreglo, pero no tan prioritario). Como diría un francés, il y a d’autres chats à foueter, tenemos problemas de mucha más urgencia y envergadura en este momento.


Recientemente, estamos teniendo un ejemplo claro de esa acción política estéril protagonizada o permitida por los políticos jiennenses, que no consiguen líneas férreas, que hasta el COLCE (Concentración de Órganos Logísticos Centrales del Ejército), ni se fomenta y facilita –sin tanto papeleo y burocracia como estilan el Estado y la Junta de Andalucía) la instalación de industrias transformadoras (aceite de oliva y productos forestales, por ejemplo).


Podríamos decir que las fuerzas motrices existentes son solamente las inertes, no las vivas. Carecemos de partidos, sean de derecha o de izquierda, que puedan ser algo más que maquinarias electorales y publicitarias), verdaderos intelectuales orgánicos que puedan tener una cierta hegemonía, como Gramsci proponía. El problema es sobre todo de la izquierda, pero también de la derecha que, en manos de Casado, se dedica básicamente a despotricar y denostar (banales dicterios, que decía don Antonio Machado).

En fin, esperemos que alguna vez, al menos en Jaén (que es lo que conozco algo) el trabajo de los políticos produzca algo, sea transformación, compensación y que no se pierda en un agujero negro ni en subsidios.

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