Saltar al contenido.

Algunas técnicas para no pensar

Ahorrar pensamiento es uno de los ahorros más comunes. Es mucho más frecuente que las cartillas, los fondos de pensiones, o las huchas (que, al fin y al cabo, precisan de dinero). Ahorrar pensamiento es gratis y está alcance de cualquiera, da tranquilidad, se va sobre seguro y no hay nada que nos altere. La economía del pensamiento o la comodidad de no tener que pensar o la ley del mínimo esfuerzo cerebral es una ley eterna, perdurable, inmóvil. La ponemos en práctica todos. Aquí indico unas cuantas técnicas para no pensar:

  1. No escuchar y hablar mucho.

Es relativamente fácil y practicada por la mayoría de nosotros. Viene de antiguo, “les dirás mis palabras, te escuchen o no te escuchen, pues son casa de rebeldía” (Ezequiel 2,7). Ya los judíos no escuchaban ni a su Dios, aunque Él insistía en que había que hablarles, aunque no escuchasen.

En España se nos da bastante bien porque, sobre todo, lo que hacemos es hablar y opinar de todo lo divino y lo humano. En las encuestas deberíamos añadir, en vez del n.s/n.c, un n.s/c, es decir, no sabe, pero contesta.

  1. Una ideología sólida, pétrea, marmórea.

Pertenecer a un partido político es una de las mejores vacunas contra el vicio de pensar. Aceptar consignas a ciegas, repetir slógans, votarles siempre aunque nos pidan tirarnos por la ventana. Olvidémonos de aquello que decía Antonio Gramsci de que el partido debía ser un intelectual orgánico. Ahora, los partidos no son intelectuales ni orgánicos

No siempre ha sido así. En nuestros tiempos en que ejercíamos de rebeldes, aunque pertenecíamos al PCE, discutíamos mucho, hasta la saciedad, cualquier cosa, desde una película como ‘Muerte en Venecia’ o ‘Novecento’, la situación de Cuba o la invasión soviética de Checoslovaquia, incluso A la busca del tiempo perdido, de Proust. No nos callábamos y discutíamos, disentíamos, nos enfrentábamos dialécticamente (para eso estaba la dialéctica materialista, para no comulgar con ruedas de molino) lo que era muy saludable.

Hoy parece que pertenecer a un partido excusa completamente el pensamiento: el PSOE y el PP son ejemplos claros de esa vaciedad intelectual. Nadie parece pensar en esos partidos, sólo seguir consignas. Así les va. Zapatero practicó la tierra quemada con los disidentes, como hizo también Izquierda Unida; y ahora vemos los resultados, partidos de voto automático, diputados que invariablemente votan lo que diga la jefatura.

  1. Los estereotipos.

Esto es tremendamente útil para desactivar el pensamiento. Suelen ser epítetos o muletillas: los machistas, las feministas, los fascistas, los comunistas, los musulmanes, etc. Pronunciado el epíteto, quedamos a salvo de controversia y de la indagación. También se utiliza mucho en la literatura, con los catálogos y las ‘escuelas’ o ‘generaciones’. Despachamos a un autor diciendo que es surrealista, o modernista, y así nos ahorramos profundizar en su pensamiento o su obra. Lo encasillamos.

  1. Los chivos expiatorios.

También es una técnica muy socorrida. Hace poco ya mencionaba el antiamericanismo primario, otras, ese antisemitismo que se disfraza de antiimperialismo. Trump, Netanyahu, Putin, son recursos excelentes para no pensar. Hacemos en el fondo lo mismo que los yihadistas con su lectura tonta y estúpida de un texto como el Corán, de tanta enjundia y belleza. A Rusia la despachamos con Putin, aunque no sepamos nada del país, de su cultura, de su historia ni de por dónde va el Volga.

  1. Los rituales, la repetición y la rutina mental.

La rutina nos ayuda en la vida cotidiana pues dejamos las llaves en el mismo sitio, el desodorante o la ropa interior. Hay un cierto orden que nos facilita las maniobras domésticas.

Lo mejor para no pensar son los rituales mentales, leer solamente los periódicos con los que estamos de acuerdo, los novelistas que confirman nuestras ideas, así no corremos el riesgo terrible, estremecedor de salirnos de la casilla. Lo más confortable es congratularnos con nosotros mismos. Aprendamos de los diputados enfervorecidos que aplauden a su líder cuando acaba de decir unas cuantas obviedades en el Congreso o despreciado al oponente.

A modo de conclusión y por si no basta con estas cinco propuestas para no pensar, siempre nos quedarán la fe, la superstición y las teorías conspirativas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

La pluma del cormorán

"Dejarlo dicho y nada más"

Historia del ser

“Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro” (Descartes)

El blog de Guillermo Schavelzon

La edición, el libro, los escritores

La Estirga Burlona

El blog de Bárbara García Carpi

Toubab Troubles

Toubab: /tu.bab/ (noun) white person (used especially in Gambia and Senegal).

A <span>%d</span> blogueros les gusta esto: