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La tracción eléctrica data del siglo XIX

Tesla vale hoy un trillón de dólares. El sudafricano Elon Musk no ha inventado la tracción eléctrica pero ha demostrado a los gigantes de la automoción que les puede quitar cuotas de mercado. Hasta que esto no ha sucedido, ni Mercedes, ni la GM ni Volkswagen o Toyota (que pretende vender 3,5 millones de automóviles eléctricos en 2030), se han puesto -nunca mejor dicho- las pilas. Les parecía una excentricidad y pensaban que Musk era un visionario sin mucho futuro.

El problema para la automoción, no para la tracción a partir de conexión externa es que extraer litio y convertirlo en baterías es energéticamente muy costoso y su extracción altamente antiecológica. Sólo que los poseedores de un Tesla no contaminan en sus ciudades del primer mundo. El ejemplo de Loznica, en Serbia, donde el proyecto de mina de carbonato de litio puede destruir literalmente 22 pueblos, es paradigmático. En Cáceres vamos a tener el mismo problema[1].

Lo que es curioso es que nadie parezca recordar los antecedentes de la tracción eléctrica:

  • En 1834, un norteamericano llamado Thomas Davenport aplicó una batería eléctrica a su vehículo.
  • La primera locomotora eléctrica data de 1879 (Siemens & Halske) y se utilizó para llevar visitantes a la Exposición Universal de Berlín. Años después, en 1887, era inaugurada la primera central eléctrica del mundo en Berlín.
  • En 1881 se pone en funcionamiento del tranvía eléctrico con acumuladores en la línea Louvre-Vincennes.
  • 1883: la primera locomotora eléctrica en los EEUU es puesta en servicio en el Estado de Nueva York.
  • 1884: se establece la línea Frankfurt-Offenbach con toma de electricidad aérea.

En cuanto a camiones y autobuses eléctricos, con acumuladores, no dependientes de una línea eléctrica, en 1925 se utilizaron los siguientes para la Exposición Colonial de París:

  • 14 autocares Renault para 18 pasajeros.
  • 28 autocares Fenwick para 17 pasajeros.
  • 15 autocares SATME para 13 pasajeros.
  • 3 autocares Panhard para 23 pasajeros.

En Lyon funcionaban Accubus desde 1931 y los camiones eléctricos de recogida de basura eran eléctricos en la ciudad de Le Havre. En las estaciones y en las minas, se usaban carros con tracción eléctrica con acumuladores o baterías. El mantenimiento y gasto de energía por kilómetro de los trolebuses se calculaba, en 1938, en Francia, que era la tercera parte del gasto en los autobuses de gasóleo o gasolina.

En Madrid y Barcelona había trolebuses y tranvías ya antes de la guerra civil. Fueron suprimidos hace sesenta años en favor del diésel.


[1] como referencia, se mencionan algunas empresas mineras de litio.

Sibanye-Stillwater

CATL

Posco

Rio Tinto

Infinity Lithium

Lithium Iberia

SQM (Chile)

CITIC (China)

Tianqi

FMC of America

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