Un cortijo con baños de la época romana

22 junio, 2018

Los cortijos antiguos a veces guardan secretos que sólo el azar permite descubrir. Así, algunos están exactamente emplazados en donde había villas romanas. Son como una sucesiva reconstrucción de éstas, que por lo general se “ubicaban en lugares útiles para los cultivos, por la proximidad de fuentes, por estar en altozanos o collados, al abrigo de riadas u otros desbarajustes de la naturaleza.

IMG_20180521_161046Así, descubro gracias a mi amigo jiennense, Esteban, un cortijo abandonado que se llama Los Baños (la toponimia perdura y nos guía) y que, precisamente, oculta bajo sus cimientos una villa romana y está junto a los restos de los baños.

El cortijo está en medio de un olivar, por arriba de Arroyo del Ojanco, población que cruza la N-322 de Bailén a Valencia.

IMG_20180521_161600Una tapia revela que hubo un aterrazamiento, y una acequia o caz también es testimonio de la estructura hidráulica de esa antigua villa.

En el mismo término municipal hay ue deplorar el Puente Mocho, un puente romano quebrado (para resistir las avenidas) sobre el Guadalimar. Desgraciadamente, este puente ha sido desfigurado para siempre por unas infaustas obras de “reconstrucción”. Ha perdido todo el aura que tuvo durante siglos. Es un atropello estético e histórico.

La provincia de Jaén abunda en ruinas romanas, sobre todo ríos Guadalimar y Guadalquivir abajo, donde se extienden inmensos olivares que en otro tiempo también fueron campos de cereal. Es necesario un Inventario de los lugares arqueológicos y de los simplemente históricos, como este cortijo de Los Baños.IMG_20180521_161427

[Nota.- Los romanos, los hispano-romanos y los hispano godos mantuvieron sus tierras, incluso tras la invasión musulmana, al convertirse al Islam para conservar sus propiedades y derechos que de otra manera eran abolidos. Como se sabe, pero no se suele decir, los judíos y los cristianos tenían prohibido tener tierras y además pagaban más impuestos, no podían acceder a cargos públicos ni casarse con musulmanes. Véase El mito del paraíso andalusí, de Darío Fernández-Morera, profesor de la Northwestern University, EEUU. (editorial Almuzara, 2018).]

 

 


Cuando algunos militares españoles soñaban con invadir Portugal (1941)

26 mayo, 2018

Pedro Teotónio Pereira, embajador portugués, parecía obsesionado con los ánimos invasores de una parte de los españoles, sobre todo entre la Falange y los militares. Pero no era una obsesión banal. De estas tendencias da cuenta en su correspondencia con Salazar. Efectivamente, además de alguna soflama publicada en el diario ‘Arriba’, hubo un sector militar que pensaba que había que invadir Portugal.

Los alemanes del Tercer Reich fueron testigos:

Reich MAE

Documento nº 26

Stohrer (embajador de Alemania en Madrid) al Ministro de Asuntos Extranjeros

Telegrama

Embajada de Alemania en España
nº 2111 secr.

Madrid, 10 de mayo de 1941. Secreto

Adjunto el informe del coronel Kramer, Agregado aéreo en la Embajada, sobre las opiniones expresadas por los medios militares sobre las relaciones entre España y Portugal

Las tensas relaciones entre España y Portugal son objeto de numerosos rumores y son el tema favorito de las conversaciones en el cuerpo de oficiales del Ejército español.

En sus conversaciones con mi Oficial adjunto y conmigo mismo, los oficiales aviadores han usado expresiones de este tenor:

“Cuando hayamos llevado nuestra frontera occidental al Atlántico…” o “Cuando las escuadrillas alemanas puedan participar en los combates en el Atlántico, partiendo de bases portuguesas, que estarán en manos españolas “, etc.

Se expresa así abiertamente la opinión de que un país tan pequeño como Portugal no tiene derecho a existir en una nueva Europa y que, tanto desde el punto de vista geográfico como etnográfico Portugal pertenece a España.

TeotonioPara esta guerra contra Portugal … se cuenta con una resistencia muy débil de Portugal.

El director de la Escuela de Guerra, el general Aranda, me ha hecho saber que le han encargado el estudio de las medidas preparatorias en caso de que las tropas españolas penetrasen en Portugal.

[se extiende en consideraciones sobre los sentimientos proalemanes de la oficialidad española y los riesgos de que la RAF defendiese Portugal]

En el mismo Portugal, los militares favorables a nosotros son bastante poderosos en este momento. Según el coronel Cintra, todos los oficiales superiores anglófilos -muy numerosos- son conocidos y podrían ser eliminados llegado el momento [ésto, subrayado en lápiz azul al margen; la palabra ‘eliminados’ subrayada y seguida de un signo de exclamación].”


La ayuda de Mussolini a Franco, en unos documentos alemanes

2 mayo, 2018

Entre los libros que se encuentran rebuscando en los alfarrabistas o libreros de lance de Lisboa, me topo con éste, publicado por Editions Paul Dupont, de Paris, 1946.

Reich MAE

Centenares de libros y artículos se han publicado sobre la esencial e imprescindible ayuda que Hitler y Mussolini -no gratis, sino cobrado en minerales y materias primas- facilitaron a Franco. Entre otros, claro está, el historiador Angel Viñas. Pero este librito, casi un folleto, me recuerda, en las propias palabras de los altos funcionarios y militares nazis, esa ligazón sin la cual Franco no hubiera ganado la guerra (la división de la izquierda española, y la tibieza de los nacionalistas vascos y catalanes, también contribuyeron en gran medida a la derrota de la legalidad republicana).

No está demás recordar que, además de Gernika, hubo crueles bombardeos de la aviación italiana en Barcelona y ametrallamientos masivos de población civil en la carretera de Málaga a Motril perpetrados por la aviación italiana. No todo fue obra de la Legión Cóndor.

Así, extraigo algunas notas significativas sobre estos aliados del franquismo desde la primera hora:

Nota sobre la entrevista de Mussolini con Bulow-Schwante, Jefe de Protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán.

Octubre 1937

(documento conservado en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de la URSS, que forma parte de los trofeos (sic) de guerra del Ejército Rojo)

Mussolini se ha detenido largamente sobre la cuestión española. Habría que, a cualquier precio, ganar la guerra de España y no cabe duda de que se llegará a la victoria. Hasta ahora, Italia ha hundido unas 200.000 toneladas y que se propone seguir estas operaciones de torpedeo (…) quiere enviar 100 aviones y 4.000 hombres del Cuerpo de Ingenieros (a Franco).

El General Franco le ha informado de su intención de comenzar una gran ofensiva decisiva. Mussolini ha declarado que el compromiso con España ya le ha costado tres mil millones de liras; le he contestado que esa suma corresponde aproximadamente a 500 millones de marcos y que la participación de Alemania era por lo menos de esa importancia. Mussolini querría a todo trance recuperar estos capitales y cree que es perfectamente posible gracias a los stocks importantes de materias primas que se encuentran en España. Se ha tomado la libertad de adelantarse un pequeño avance de ese pago, confiscando un barco con 4.000 toneladas de trigo que, bajo pabellón de Panamá, se dirigía a un puerto rojo. En definitiva cuenta con la honestidad de los españoles, aunque no espera mucho del propio General Franco.”

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Stohrer (Embajador ante Franco de 1937 a 1942) al Ministerio.

San Sebastián, 4 de mayo de 1938

“En lo relativo a la retirada de la Legión Cóndor, Franco (…) pide disponer durante un cierto tiempo de los voluntarios alemanes; piensa que todavía hay que esperar una resistencia tenaz de los rojos (…) -resistencia que se irá desagregando (sic) poco a poco en combates locales. Sólo cuando comience la “pequeña guerra” (y no antes de que se pueda hablar de acciones de policía) será cuando Franco podrá  prescindir de los voluntarios alemanes (…)

Por lo que se refiere a los italianos, Franco piensa (…) que las dos divisiones italianas formadas por 25 batallones cada una, serán reducidas a una, en razón de las pérdidas considerables sufridas por los italianos últimamente y la evacuación de los enfermos, lo que se traduce en una reducción de un tercio de las fuerzas italianas.”download

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Comunicación de Keitel a Weizsaecker

(Keitel: en 1938, general de Artillería, coronel general en 1939. Mariscal de campo desde 1941, y desde 1940, miembro del Consejo Secreto de Hitler. Weizsaecker, diplomático, Director de la Sección Política del Ministerio; desde 1944, Embajador ante el Vaticano)

Berlín, 2 de junio de 1938

“(…) según nuestras informaciones, el número de soldados de infantería y de artillería (italianos) en España, sería de 20 a 25.000 hombres, a los que hay que añadir el personal de aviación –de vuelo y sedentario-, unos 7.000 hombres. Hay que contar, pues, con una presencia (italiana) de cerca de 30.000 hombres.”

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download-1Stohrer al Ministerio

San Sebastián, 19 de agosto de 1938

“Objeto: Nuevas tropas italianas y equipo militar para España

Adjunto los datos que me ha enviado el agregado naval (desembarcos en Cádiz de tropas y material italiano):

Fechas                                   Tropas                            Armamento

19 junio                                  400                                 2000 Tm

25                                           400                                  1000 Tm

3 julio                                     350

11                                           300                                  aviones, municiones

13                                           400                                  1.100 Tm

16                                           280

24                                           –                                       60 camiones

26                                           209

27                                           331

29                                           401                                  100 Tm

3 agosto                                  200

10                                           300

Total: 3.571 hombres, 4.200 Tm, 60 camiones y armamento cuya cantidad escapa a un control exacto. ”

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Hay muchos más documentos, en los que se trata de la posible retirada de la Legión Cóndor, del inminente fin de la guerra, de los pilotos alemanes prisioneros de los ‘rojos’ (Keitel dice “estar muy preocupado”), etc.


Dos nuevos libros para entender algo más del Oriente Medio e Israel

27 abril, 2018

Kibbutz. La primera vez que oí esa palabra fue cuando mi padre que me hablaba de esas granjas colectivas, prácticamente comunistas. Mi padre había reconstruido su vida en España como Agente de Extensión Agraria, tras unos años en Francia y Bélgica, y los kibbutzs eran para él un modelo en la lucha contra la desertización, algo que en España también era y es necesario, urgente.

La segunda vez fue en 1967, cuando la guerra de los Seis días, que salvó a Israel de la desaparición tras el ataque combinado de Siria, Egipto y Jordania. Moshe Dayan se convirtió en mi héroe. Pero descubrí para mi asombro que en España todos estaban contra Israel, desde el diario ‘Ya’ que dirigía el bienpensante Luis Apostua, pasando por toda la prensa amordazada por el franquismo que, en su “tradicional amistad con los países árabes” -con las satrapías árabes, más bien- denostaba al que llamaban y todavía llaman así muchos medios el ‘Estado judío’. Hoy, todavía, una gran parte de la izquierda niega incluso su derecho a existir y ridiculiza el Holocausto.

Desde entonces he podido comprobar el odio ideológico (teñido del antisemitismo ancestral) hacia Israel que latía y late en España. Mi posición de izquierda, incluso en el clandestino Partido Comunista de España (desde 1970 a 1977) parecía casi incompatible con la defensa a la existencia del Estado de Israel. Afortunadamente, en esa época, los comunistas ejercíamos el libre examen y la libre conciencia, sin tantas trabas como ahora, había más libertad de pensamiento y no éramos políticamente correctos, como he expuesto en mi libro Comunistas y pilaristas (2017, versión Kindle).

Viajando, comprobé que la izquierda europea no era en absoluto así, que Israel tenía derecho a existir y era respetado. En España, sólo se reconoció Israel y se establecieron relaciones diplomáticas con el gobierno de Felipe González (Shimon Peres era una figura importante de la Internacional Socialista). Fue el último país europeo en hacerlo.

Hoy, setenta años después de su fundación, siguen circulando los mismos estereotipos sobre el “sionismo como arma del imperialismo norteamericano”, etcétera, etcétera. No es necesario extenderse en ello, por tan sabido, reiterado y repetido. Ni merece la pena discutirlo pues las ideas están inmóviles, petrificadas (probablemente desde 1492).

Sin embargo, para el que quiera entender, hay centenares de libros para conocer mejor la realidad de Oriente próximo o medio; apunto dos más recientes:

Christopher Simon Sykes, ha escrito ‘The man who created the Middle East’ (William Collins, London, 2017) sobre su abuelo Mark Sykes, que ingenió la división y reparto del Imperio Otomano, que daría lugar a Palestina, Siria, y los demás países, y derivadamente, Israel, más tarde. Trata de levantar la condena que pesa sobre este militar, político, escritor y viajero -le fascinó la España de 1908- que pergeñó el denostado tratado Sykes-Picot. Era un personaje típicamente edwardian, de los tiempos optimistas de Eduardo VII, que precedieron a la Gran Guerra. Conocía quizá como nadie el Imperio Otomano, que había recorrido en múltiples viajes a lomos de caballería, y sobre el que dejó varios  libros.

La inestabilidad de Oriente Medio viene de lejos, dada la multitud de tribus, etnias y religiones que convivían en los territorios que van por el Eúfrates abajo, la Mesopotamia. El Tratado Sykes-Picot de 3 de enero de 1916 se sirvió de la hostilidad de los árabes, los beduinos, los drusos y muchos más, hacia los turcos, para fomentar una revuelta árabe contra los otomanos en lo que hoy es Siria y Jordania y en el norte de Mesopotamia, que no llegó a cuajar por sus rivalidades intestinas.

El Imperio Otomano llegaba hasta las fronteras de Túnez antes de 1912, cuando Libia, la Tripolitania y Cirenaica, le es arrebatada por Italia, y en los Balcanes pierden Tracia, Macedonia y Albania. Por el sur  llegaba hasta el Golfo Pérsico y ocupaba gran parte de lo que es hoy Arabia Saudita. El Tratado creaba el dominio francés -Siria y Líbano- y el británico (Palestina, Transjordania e Irak) con el beneplácito de Rusia, frustrando las aspiraciones de los árabes que buscaban la independencia y que les apoyaron contra los turcos y alemanes (estamos en la época de Lawrence de Arabia y del exterminio de los armenios por los turcos). Al igual que el Tratado de Versalles respecto a Alemania, se habían  sembrado las semillas de nuevos conflictos.

La segregación de un pedazo de Palestina-Jordania para crear Israel es quizá el último capítulo y consecuencia de aquel tratado, también, en la visión de Sykes, para ganar el apoyo de los judíos a la Entente. El libro explica con detalle la oposición de muchos franceses a ese plan de un país para los judíos, tanto desde los católicos, como de los capitalistas que querían Siria entera para sus negocios. En noviembre de 1917, la Declaración Balfour confirmaba la promesa de un país para los judíos, con gran oposición y frustración de los cristianos  y musulmanes de esos territorios bajo dominio ya británico. La invasión inglesa de la Palestina turca comenzaría poco después, ocupando Jerusalén en diciembre. El Imperio otomano iba perdiendo territorio. El libro termina describiendo la ocupación de Raqqa en 2014 por el Estado Islámico o ISIS, quereivindicaba así la anulación del Tratado Sykes-Picot.

En otro tipo de relato, o registro, hay que destacar el libro de Elias Khoury, el conocido escritor libanés, que nos entrega ‘Les enfants du ghetto. Je m’appelle Adam’. (Actes Sud, 2018). Khoury relata el desastre de la Naqba, es decir la emigración masiva de palestinos en 1948 tras la creación de Israel. Pero lo hace contemplando las tres facetas del problema: judía, musulmana y cristiana, mostrando el contexto histórico y político, tratando de comprender todas las posiciones.

Es sabido que tras la declaración del Estado de Israel por las Naciones Unidas (con la dirección escrupulosa y legal del diplomático brasileño Oswaldo Aranha), los vecinos árabes atacaron simultáneamente al pequeño Estado, que sólo se libró de un segundo holocausto por el coraje y determinación de aquellos pioneros que no tenían nada que perder (ya habían perdido seis millones recientemente). Fue una guerra sin cuartel, atroz para ambos lados. La Naqba, el desastre, para los palestinos fue tremendo, aunque las responsabilidades recaen en gran parte en esos países árabes que atacaron con muchos más medios militares, aunque fueron derrotados .

La fundación del Estado vino tras el convencimiento, comprobado por la historia de los diez años anteriores, de que el pueblo judío sin Estado no sería nunca defendido ni por las democracias ni por ningún país. No era un regalo para compensar las cámaras de gas, sino una consecuencia más de las dos guerras mundiales y la reordenación de Oriente próximo.

Tras 1948, los países árabes y musulmanes, en represalia, iniciaron una política de expulsión de la población judía, que a veces llevaba allí desde antes del Islam, como en Irán, Irak (otro Estado creado exnovo de los despojos de los otomanos), o incluso Argelia y Marruecos. Más de setecientos mil judíos sefardíes tuvieron que emigrar a Israel, que era prácticamente el único lugar donde los acogían (Francia, Canadá y Brasil fueron otros destinos de acogida).

No se habla de esa nueva diáspora judía, ni del más de millón de griegos expulsados de Turquía (empezando con la destrucción de Esmirna) y Egipto entre 1918 1960 -en Alejandría, tierra de Kavafis, muchos llevaban más de dos mil años-, de los millones de cristianos, antiguos, ancestrales, que han tenido que emigrar y siguen emigrando, de los países árabes, ni siquiera de los italianos expulsados de Istria y Dalmacia tras la Segunda guerra.

El sionismo, de inspiración socialista, centroeuropea, heredero del Bund y de las organizaciones comunistas y socialistas judías que participarían en las revoluciones rusas de 1905 y 1917 y en la alemana, quiso hacer de Israel un país abierto, socialista, colectivista. De ahí, los kibbutzs.

Pero el sueño se fue desvaneciendo. Todo ello iría declinando por la presión exterior, por los ataques, por la eclosión del capitalismo ultra liberal. Israel fue ensimismándose, haciéndose más conservador. Los escasos kibbutzs son ya monumentos del pasado, casi atracciones turísticas. No es ajeno a ello, quizás, que la gran masa de inmigrantes, las segundas y terceras oleadas, vinieran de países no democráticos, como los árabes y Rusia. El legado de izquierda ilustrada, ese que encarnan aún personas como Amos Oz o David Grossman, van difuminándose, se pierden. Los territorios ocupados lo son por zelotes, colonos sin el más mínimo interés en la democracia. La perversa política de Israel, Netanyahu, la derecha radical israelí, así como terrorismo de Hamás y Hezbollah no ayudan precisamente a encontrar un camino hacia los dos Estados.

 

 


Justo Peralta, de la provincia de Jaén, soldado en el Sáhara en 1958.

14 marzo, 2018

He conocido a Justo Peralta Navarro en Cortijos Nuevos, una pedanía de Segura de la Sierra, en la provincia de Jaén. Justo conserva los recuerdos de su servicio militar en el Sáhara Español, allá por 1958, cuando el ejército marroquí atacó posiciones y enclaves entonces españoles, como Cabo Juby y Sidi Ifni, pero también Villa Cisneros, la hoy Dakhla. Marruecos acababa de independizarse hacía apenas dos años.

Justo nació en Cortijos Nuevos el 18 de marzo de 1935, cuando allí vivían apenas cuarenta vecinos, si llegaba.image

Fue enviado al Sáhara desde Fuerteventura e integró durante dieciocho meses la Tercera Compañía de Canarias, en la Sección Automovilista. Los enviaron en barco hasta El Aaiún, con escala, sin bajar a tierra, en Sidi Ifni. En El Aaiún desembarcan por fin, con el agua hasta la cintura porque no había muelle de atraque. Juran bandera y de allí los transportan en automóviles, unos jeeps, dice él, hasta Cabo Juby, donde embarcan nuevamente hacia Villa Cisneros.

En esta guarnición estaba la Tercera Bandera de la Legión. Al mando de todos estaba un teniente legionario. Además, tropas de Regulares, “con el gorro colorado”, un Batallón de Infantería y algunos alféreces de complemento. Pero la Legión era la que realmente combatía, “los que salvaban la situación”, y lo hacía con energía, aunque reclamaban “carta blanca” a los mandos, que la denegaban.

A Justo lo nombraron asistente de un capitán, José María, encargándole de custodiar su casa donde se albergaba la mujer del capitán, Carmen, y a sus tres hijos, porque los moros, dice, se colaban en las casas para dar golpes de mano. Como uno particularmente cruento cuando los moros hicieron prisioneros a una familia de pescadores españoles, a los que ataron y les fueron torturando hasta que se desangraron. Otro día, en Nochebuena, unos moros, como él les llama, se hicieron pasar por guardia mora y mataron a tres centinelas en el campamento de El Algur (sic), a pocos kilómetros de Villa Cisneros.

Había combates duros y los españoles “cargaban los soldados muertos en camiones, aunque algunos se quedaron en el desierto”. Sólo el apoyo aéreo y de infantería francés desde Mauritania, les salvó de la hecatombe.

La vida cotidiana era dura, con dos litros de agua al día para beber y lavarse, “no pasé sed ni ná”. Lo peor eran las nieblas de arena, como él dice, tormentas del desierto, el chergui, seguramente, que cambiaban hasta las tiendas de sitio. Esos días ni podían salir del cuartel. La comida era buena, por el contrario, y a veces asaban gacelas que los legionarios iban a cazar en coches por el desierto, “por aquellos llanos”. También comieron avestruz. Recuerda muchas diferencias, por ejemplo, que los veteranos “ni fregaban ni ná”.

imageNo había mucha formación en el Ejército. Justo aprendió apenas las primeras letras en Cortijos Nuevos con un hombre llamado Sebastián, que “no era maestro pero sabía mucho”. Le tenían que pagar cuatro duros al mes pero lo hacían en especie, cavándole las olivas. “El saber escribir es lo más grande que tiene una persona, me dice en el bar Los Pinos, que sepa defenderse”.

Con los moros, como él les llama, tenían algunos contactos, “no se metían con nosotros”, pero no se podían fiar de ellos. Uno le invitó una vez a su kábila, sus tiendas, que estaba cerca. Pero iba con prevención, porque fue solo y ellos “no hacían más que asomarse” tras los montículos. “Vivían sin sillas, sólo alfombras y comían sentados en el suelo”. A las moras “ni acercarse”. Recuerda de uno que estuvo hablando con una, y a ella la echaron de su casa o tienda y la apedrearon hasta los chiquillos de diez años y al soldado le dieron una paliza que le costó quince días en el hospital y sólo porque lo rescataron a tiempo los de la Legión, “que si no…”.

De sus compañeros se acuerda de algunos, como de un legionario de Úbeda y de un soldado que era de Huelma, que se llamaba Pedro, al que le dieron un tiro en el brazo porque era conductor (y eran objetivo favorito de los marroquíes) y tuvo que ser repatriado.

Cobraban cinco pesetas por día (en España, una peseta), y podían reengancharse. Tras aquella guerra, “nos ofrecieron una paga, pero nada. Y luego les dieron Cabo Juby y Sidi Ifni, y después cuando fue el rey, todo el Sáhara”. Tanto dolor y penalidades para nada. Como tantas veces en las guerras, los soldados, ni agradecidos ni pagados.

De vuelta a España, a las olivas y a trabajar en la construcción, lo que le llevó a Barcelona y a Palma de Mallorca, “no lleva uno rulao ni ná”. Se casó con Justa y tuvieron cuatro hijos, dos de los cuales viven en Lloret de Mar y los otros dos en Cortijos Nuevos. Me dice que cuando les preguntaban por el nombre de sus padres, Justo y Justa, los maestros se creían que les estaban tomando el pelo. Justa murió hace trece años, el treinta y uno de mayo de 2013, me precisa, y a Justo se le humedecen los ojos. Hasta su perrillo, que le acompañaba hasta hace poco al bar Los Pinos, donde se toma su descafeinado, se le ha muerto.

Con Justo entablé conversación porque mi padre, de La Puerta de Segura, también se llamaba Justo. Y cada vez que voy a Cortijos Nuevos me lo encuentro como siempre, apacible, tomando el sol y saludando a los que pasan. Justo Peralta, como muchos otros ancianos anónimos, sencillos, hombres de España, lleva en su vida y en su memoria mucho que contar y que nosotros no escuchamos o hemos olvidado o querido olvidar. Son los que se han quedado del lado del silencio.


António Passaporte, un fotógrafo portugués en las Brigadas Internacionales

15 febrero, 2018

Hace veinte años, cuando la Expo de Lisboa, su Ayuntamiento organizó una exposición sobre el fotógrafo António Passaporte. Exposición que pasó desapercibida para el público español.

Y, sin embargo, la vida de Passaporte fue muy interesante y estuvo ligada a España. Su curioso apellido viene del hospicio de Evora, donde las monjas así nombraron a su abuelo, entregado anónimamente como recién nacido, en 1838.

Nuestro António Passaporte nació también en Evora, corazón del Alentejo, en 1901. Gracias a Isabel Silva y Luis Pavão he podido descubrir algunos detalles de su vida. Tras vivir un tiempo en Angola, vino a Madrid en 1923 y allí trabajó sin interrupción, aunque viajó por España, hasta el 1º de septiembre de 1939, en que volvió a Portugal. Entre tanto, había trabajado con los Laboratorios Cinematográficos de Madrid-Film, se casó con la española Gregoria Ascensión Calleja Romero en 1927, trabajó con el fotógrafo Charles Alberty, realizó encargos para el Patronato de Turismo y creó su pequeña empresa, Postales Loty.

Durante la guerra permanece en Madrid, fotografía a La Pasionaria, a Modesto, a los soldados republicanos, se integra en las Brigadas Internacionales y luego en el Quinto Regimiento, publicando fotografías en la revista militar Transmisiones.A.P. Guadarrama Um ferido que gritava Viva la Republica

Tras volver a Portugal, parece que sin represalias, resulta que también trabaja para el servicio de propaganda y realiza fotografías para la gran Exposición del Mundo Portugués, de 1940, organizada por Salazar bajo la Presidencia del Mariscal Oscar Carmona.

En la página del Ministerio de Cultura, se pueden consultar los siguientes archivos:

http://ipce.mecd.gob.es/documentacion/fototeca/fondos-de-la-fototeca/archivo-loty.html

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/63744

 


Berlín manda, Europa y Alemania, por Paul Lever

18 mayo, 2017

 

(Berlin rules, Europe and the german way)

I.B. Tauris, London 2017, 270 págs.

ISBN 978 1 78453 929 0

El estudio de Paul Lever, diplomático británico que ha trabajado largos años en la Comisión Europea y que fue embajador en Alemania, nos permite comprender mejor la posición de Alemania en la Unión Europea y en el mundo, así como su política y su economía.

El libro se reparte en ochos temas:

La influencia de Alemania en la Unión, que se ha puesto de manifiesto, por ejemplo, con el preponderante papel de Alemania en las dos crisis más graves de la Unión, Grecia en julio 2015 y los refugiados, y hasta en la elección de Juncker, servidor de Alemania, pero poco apreciado por los británicos. El. Lever hace una semblanza de Angela Merkel, la que perfectamente encarna el poder tranquilo de Alemania, una dominación que los británicos siempre quisieron evitar pero que ahora ya no podrán contrarrestar. El autor nos describe la democracia completa de Alemania, sus instituciones y su empeño en no convertir la política en vana agresividad.Capa Berlin rules

El segundo capítulo está dedicado a la economía alemana. Hay que recordar que, descartado el plan Morgenthau, ideado en 1945 para dejar Alemania convertida en un país meramente rural y atrasado, la hora cero (Stunde Null, en 1945) y el Plan Marshall dieron un empujón para que los alemanes convirtieran su miseria en el famoso milagro. Lever destaca el papel de la mujer alemana en la reconstrucción, pues más cinco millones de hombres jóvenes habían muerto en la guerra.

Describe el paisaje industrial de las grandes empresas y el llamado Mittelstand, esas empresas de tipo medio, muchas de ellas familiares por varias generaciones. Muy interesantes son las páginas sobre el importante papel de los empresarios y de los sindicatos en su esfuerzo económico, en la innovación tecnológica y en la calidad, una actitud que, junto a la excelente formación profesional hace de los obreros alemanes los más competentes técnicamente del mundo, además de su virtud del Fleiss (trabajo duro). No existe el fenómeno de los Friday cars, esos coches que salen a trompicones de las fábricas antes de cerrar y que están mal terminados, como sucede en Inglaterra y en Estados Unidos. Junto a ello, la toma de decisiones en las empresas es compartida en gran medida y explica el acierto de la mayoría de las decisiones. Por fin, recalca el énfasis en la propiedad del capital y el escaso recurso al crédito.

Los retos de la reunificación, de integrar una tercera parte del país, mucho más atrasada, sin caer en el horror a la inflación y a los créditos al consumo, con ese afán de exportar más que importar, caracterizan también el modelo. Una austeridad, disciplina y productividad que explican también el rechazo a transferir fondos a países que no cumplen los requisitos del Pacto de Estabilidad.

El federalismo que fundó la Ley Básica de 1949, o Constitución, es objeto del tercer capítulo. Es interesante conocer cómo se vota en el Bundestag y en el Bundesrat o Senado para comprender la gran estabilidad del sistema y el correcto reparto de competencias entre el Estado federal y los Länder. Por ejemplo, en educación, aunque los sistemas parecen distintos según los Länder, la naturaleza de la educación es básicamente la misma y homologable en toda Alemania.

Curiosamente, para llegar al poder, contrariamente al Reino Unido, no es imprescindible haber pasado por el Parlamento. El Bundestag no es la vía central, sino que cuenta más la experiencia ejecutiva de haber sido presidentes de Länder. También, la forma de funcionamiento del Bundestag excluye la brillantez artificiosa de la oratoria privilegia la especialización técnica, la exactitud en las propuestas, así como en su posible aplicación.

De los 630 diputados, la mitad provienen de la representación regional, por lo que el vínculo nacional y el regional combinados aseguran que los intereses del país y sus territorios prevalezcan sobre los intereses meramente partidarios. Por ejemplo, los Länder son competentes en muchas materias que ningún ciudadano pensaría en atribuir al parlamento federal. Las responsabilidades están bien delimitadas.

Los partidos políticos son también analizados por Lever, desde su origen hasta en los debates actuales sobre política nacional y europea.

Un país sin pasado, como dice el autor, algo que se demuestra en sus dos eventos anuales, no en las celebraciones de batallas, guerras o victorias. Son aquellos, sólo el 3 de enero, conmemoración de la Reunificación y el 27 de enero, Día del Recuerdo del Holocausto. La segunda guerra mundial y los exterminios son hoy la razón del europeismo alemán. Alemania es el único país que ha revisado su pasado a fondo, en un proceso de catarsis y cura singular. De ahí también la reconciliación franco-alemana, el acento en la estabilidad de Europa y el antinacionalismo.

En cuanto respecta a los inmigrantes, los alemanes son humanos pero no ingenuos. Multiétnicos quizás, pero no multiculturales. La obligación de asimilarse es sentida por toda la población y todos los políticos, precisamente oponiéndose a todo tipo de ghettos. Sin embargo, el Ius sanguinis se antepone al Ius solis, como fórmula de integración privilegiada. La razón histórica es que casi quince millones de alemanes nacieron fuera de las fronteras actuales, expulsados en masa y de la forma más inhumana 1945 de los países del Este donde vivían desde siglos.

Alemania tiene fronteras con nueve países y muchas de ellas han sido complejas y controvertidas, sobre todo con Polonia y con Francia, pero también con Bélgica y con Dinamarca. Con Francia se firmó el Tratado del Elíseo en 1963 entre De Gaulle y Adenauer. Esto fomentó un contacto bilateral que siempre ha sido provilegiado por ambos Estados y que se manifiesta hasta en las relaciones entre funcionarios, el papel de la Ecole Nationale d’Administration como puente, la frecuente toma de decisiones conjunta de cara a temas europeos o bilaterales eso, que recuerda Paul Lever, irritaba tanto a Thatcher.

Con Polonia la relación ha sido muy difícil. Recordemos cuando Brandt cae arrodillado en el antiguo ghetto de Varsovia porque le faltaban las palabras. Alemania ha aceptado la línea Oder-Neisse, renunciando para siempre a Prusia Oriental y Silesia, tierras que habían sido alemanes durante muchos siglos.

Así, nos recuerda el autor, se ha formado el llamado Triángulo de Weimar entre Alemania, Francia y Polonia, pequeño acuerdo que, como el Benelux o el Grupo de Visegrado, es compatible con la UE.

Las relaciones con el Reino Unido se basan en la comunidad de valores, en la defensa del libre mercado. La ocupación británica ha sido la que más empatía demostró. Las últimas unidades británicas abandonarán Westfalia y Baja Sajonia tras 74 años, pero dejarán un recuerdo de amistad y protección, no como las tropas rusas, nos dice el embajador. Pero Alemania se distancia del Reino Unido con el Brexit, a pesar de aquellas palabras de Schäuble en 2014 de que “no se necesita más Europa, sino una Europa más “inteligente”.

Respecto a la Unión Europea, Alemania habla formalmente de unión política, pero nadie la define. Extrapolando la Constitución alemana, Paul Lever sugiere una serie de temas que podrían ser susceptibles de más Europa:

  • La Comisión dirige la política exterior y de defensa.
  • Inmigración y ciudadanía.
  • Moneda común.
  • Más impuestos.
  • Seguridad Social.
  • Grandes proyectos de infraestructuras.

 Pero no deberá compartir cargas de déficits causados por el incumplimiento de las normas básicas de correcta administración ni pagar las deudas de otros. Alemania siempre estará empeñada en hacer cumplir la disciplina del Pacto Fiscal y de Estabilidad y, por tanto, la viabilidad del euro. En estos temas la opinión pública alemana difiere bastante de las posiciones que proclaman sus dirigentes sobre una probable unión política. Hay menos disposición aun a pagar los platos rotos por la incuria de otros gobiernos que no han tenido disciplina fiscal.

Joschka Fischer y Wolfgang Schäuble, dos de los dirigentes más valorados y admirados por el autor, propusieron que hubiera más integración, reforzando el Consejo en vez de la Comisión y permitiendo incluso la elección directa del presidente de la Comisión. Pero a sabiendas que ni los partidos ni los ciudadanos europeos estarían preparados para ello.

El papel de los alemanes en las instituciones europeas es fundamental. De los presidentes del Parlamento europeo en los últimos veinte años, cinco han sido alemanes. Decenas de altos funcionarios alemanes presiden comisiones y grupos de trabajo.gracias en parte a ellos, el rigor fiscal y presupuestario, el euro y los requisitos medioambientales siguen estando en el centro de los asuntos más serios de la UE. También, el enfoque a los dos problemas más inmediatos, seguridad (Schengen), e inmigración (Frontex), son determinados por la sólida posición de Alemania.

El Tratado de Amsterdam de 1997 creó el puesto de Representante Europeo para Política Exterior y Seguridad, que fue ocupado por Javier Solana. Luego, el Tratado de Lisboa de 2007, estableció el Servicio de Acción Exterior europeo, cuyo director sería el Vicepresidente de la Comisión. Pero la Unión debe ser creíble, con una fuerza militar autónoma, consistente, sin perjuicio de las competencias de la OTAN. Lever es algo escéptico en que esto pueda ser una realidad en el futuro próximo.

En cuanto a las perspectivas con la salida del Reino Unido, Lever considera que no habrá un cambio drástico. La UE seguirá funcionando, resolviendo los problemas y las crisis a medida que se presenten, com ha hecho hasta ahora, sin grandes metas ni principios inamovibles o rígidos, con un gran pragmatismo. No habrá mucha más integración ni pérdida de soberanía, pero tampoco descomposición. No llegará a ser como un Estado federal, entre otras cosas, porque el presupuesto de la Unión es solamente del 1% del PIB europeo, mientras que el presupuesto del Estado federal norteamericano es del 20% del PIB.

Alemania seguirá liderando la UE, junto con Francia, de manera aun más fácil ahora que el Reino Unido ya no está. La Comisión quizá tenga algo más cuidado en no interferir tanto en las normas y costumbres nacionales (como cuando hasta ha regulado hasta cómo se debe servir el aceite de oliva en los restaurantes), quizá aplique el principio de discontinuidad, es decir, retirar un proyecto aprobado de reglas que puedan no ser muy necesarias e incluso repetitivas. Tendrá que haber más flexibilidad, aunque es posible que los países más centrales de la eurozona adquieran más compromisos que algunos periféricos. Esto no será la Europa a dos velocidades, pero habrá que tener en cuenta las realidades económicas y políticas para evitar voluntarismos como el que permitió aceptar a Grecia en la eurozona, por ejemplo. Pero los países periféricos permanecerán porque no tienen otro lugar a donde ir.

La última reflexión de Paul Lever es algo triste, y es que “dentro de veinte años muchos ya habrán olvidado que el Reino Unido fue miembro de la Unión Europea. Los partidarios del brexit no se arrepentirán y otros, mirando hacia atrás, pensarán que para qué sirvió tanto alboroto”.

El libro de Paul Lever es un ejemplo de cómo un diplomático conoce, observa, sintetiza y transmite su experiencia profesional. Un modelo de informe que se debería estudiar en las escuelas diplomáticas y universidades. Y, también, por qué no, un libro que nos gustaría que algún diplomático británico escribiera sobre cómo ve España, con esa objetividad, profundidad, simpatía no exenta de critica y claridad con la que Paul Lever nos ha descrito Alemania y su lugar en Europa y el mundo.


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