José Rodrigues Miguéis, escritor portugués

27 junio, 2018

La literatura portuguesa de antes del 25 de abril es, salvo contadas excepciones, prácticamente desconocida en España. Era la época en que estábamos de ‘costas voltadas’, dándonos la espalda.

Por António Trindade, librero lisboeta que sabe compartir sus amplios conocimientos de libros y de historia, he descubierto a un escritor casi olvidado en Portugal. Los catálogos y las clasificaciones de los críticos literarios a veces juegan malas pasadas porque José Rodrigues Miguéis (1901-1978) estuvo, como él mismo decía, entre esa generación de Eça de Queiroz (que muere un año antes de su nacimiento) y los neorrealistas más estrictos, como Fernando Namora, Alves Redol o Vitórino Nemésio. En ese sentido ha sido víctima de la ‘temporalidad’ de los gustos y de la crítica. Y quizá pueda ser considerado como el epígono de la literatura queirosiana. Vivió gran parte de su vida en Nueva York y estuvo alejado de todos los cenáculos y ambientes literarios portugueses, aunque colaboró con el grupo literario de Seara Nova.

 

 

La novela O milagre segundo Salomé sólo pudo ser publicada después de la Revolución de Abril de 1974. El hilo conductor es una historia un tanto utópica de la pobre Dores dos Santos (Dolores de los Santos, nombre que no es escogido por el autor al azar) que deviene meretriz, con el alias de Salomé, luego amante de un rico comerciante y al final se redime gracias  al verdadero amor. Describe perfectamente el amor algo patético de los viejos, la redención individual gracias al periodista Gabriel Arcanjo (un ‘arcángel’, en ese juego de palabras y apellidos que Miguéis domina a la perfección, personaje en el que quizás se retrata algo a sí mismo).  Pero el escritor va más allá y retrata la vida portuguesa de la época. Si el libro hubiese sido publicado antes, hubiera provocado más reacciones, pero cuando salió ya era un testimonio de otra época, aunque algunos de los tipos y personajes aun se puedan encontrar en la realidad. Es una novela ajena a las vanguardias literarias, un relato casi de género, al estilo diría, de Theodor Fontane, distantes en el tiempo, lugar y en la ideología subyacentes.

1_7a3Y2C7etRRaOhEymbi9eQObra prismática donde, entrelazado con la historia del prostíbulo -picante, humana y divertida-, del nuevo rico Zambujeira, aparece el trasfondo histórico del primer cuarto del siglo XX luso, tan convulso y rico en acontecimientos -como en toda Europa- y tan fértil en algunos aspectos. La historia de Portugal es enrevesada y muy interesante desde hace mil años, y los primeros años del siglo XX fueron complejos. Leer la historia del país es a menudo mejor que leer una novela, pues la realidad supera la ficción, como ya nos lo mostró el historiador Oliveira Martins. Esta novela, sin poder calificarse de ‘novela histórica’, término tan manido y casi desprestigiado, sí podría calificarse de ‘novela política’.

En esos años hubo atentados (asesinato del rey don Carlos en 1908 y proclamación de la República en 1910), revoluciones, guerra (en Flandes, donde las mal pertrechadas y peor entrenadas tropas portuguesas se hicieron masacrar por los howitzer alemanes), huelgas, intentos de golpes militares hasta 1926 en que todo termina por acomodarse con la escenificación del fracaso, la implantación de la Dictadura Nacional que daría paso al Estado Novo de Salazar y que duraría medio siglo. Pero, al mismo tiempo fueron tiempos fértiles en la cultura y el arte. Por ejemplo, en la arquitectura y en la medicina hubo avances considerables y muy positivos.

Rodrigues Miguéis, hijo de un inmigrante gallego, necesita contar sus orígenes, las vidas difíciles en la Lisboa de la Ribeira Velha, de Alfama y Mouraria del cambio de siglo, nos describe sus calles donde ha andado desde niño. Esa Lisboa que amaba y evoca el doctor Juvenal Esteves en un bonito libro perdido, Anamnesis, Memória e historia (Bertrand Editora, 1992).

Se podría incluso considerar un roman à clé, si pudiéramos descubrir quién se oculta tras determinados personajes, Severino Zambujeira, el general ABC, Ferrabrás, etcétera. El cosmopolitismo de Lisboa queda de manifiesto en los negocios coloniales y europeos de los protagonistas. Es una Lisboa mercantil más que industrial (lo que era el norte del país), esa que precisa de pactar con militares, eclesiásticos, periodistas -el inefable Mota-Santos, con su puro y sus dos mujeres- y con los inversores extranjeros. Y siempre con los polos eternos de fricción, temor y aprehensión: Inglaterra y España.

Los personajes no son demasiado profundos, pero son muy plásticos. Zambujeira es más astuto que inteligente, en su ambición y petulancia, Salomé no es inteligente, es solamente buena, además de bella, Arcanjo es un mero testigo. Quizá el personaje más inteligente sea el del periodista, Mota-Santos. Al final, transpira en la novela un cierto desánimo. Los burdeles, la pobreza, seguirán existiendo, como la corrupción y el agio, como la política de los negocios, sin democracia ni libertad. La salvación sólo es individual.

Nikalai

Su escritura ágil, rica, está llena de vocablos y expresiones muy lisboetas, muchos de ellos ya casi en desuso. Sus descripciones de la ciudad, en mi opinión, no han sido superadas. Realistas pero líricas, coloridas, en las que se puede casi apreciar el ambiente cálido de las tardes de calma, o la neblina o el sol, según los días, sobre el Tajo. La novela va concatenando y alternando los capítulos con ‘entremeses’ y con ‘retrospectos’, que van tejiendo el tapiz de fondo político, militar y económico de la vida lisboeta de la época.

Quizá lo que indignó a la puritana censura de entonces, más que las escenas del burdel de la Travessa da Queimada (esta casa del Bairro Alto aún está en pie, cayéndose en pedazos, está en venta y yo la he visitado, con sus cuartos con números en las viejas puertas, como un hotel), fue la versión jocosa e irreverente de la aparición de Fátima, así como los pingües negocios que se harían a costa de ese nuevo centro de peregrinación. Hubo ese afán, como dice el empresario y nuevo rico Zambujeira, de “republicanizar el fenómeno religioso”, aliando especuladores y eclesiásticos. Fátima fue un gran negocio social (contra el bolchevismo), económico (hoteles, construcción, turismo) y político (como una especie de sebastianismo).

Muchos de sus libros fueron editados por la soberbia casa Estúdios Cor, hoy extinguida, y están, como el que aparece en la ilustración, bien encuadernados con buena tipografía y portadas de buen gusto. Otro libro interesante es Nikalai, Nikalai, una parodia del ambiente de unos rusos blancos en Bruselas en 1930 que quieren reponer al Zar, algo que Miguéis conoció de primera mano pues vivió en Bruselas antes de la Segunda Guerra mundial. Además, fueron publicadas varias colecciones de cuentos y relatos, como los recogidos en Léah e outras histórias o en O espelho poliédrico (Crónicas),

José Rodrigues Miguéis que se sepa, no ha sido traducido al castellano, es inhallable. Sería un trabajo necesario para algún buen editor , ya que ha habido y hay vida literaria en Portugal más allá de Pessoa y de Saramago (que precisamente admiraba a nuestro autor).


El antiguo cinema París, de Lisboa

16 junio, 2018

El Cinema Paris de Lisboa fue construido en 1931, según el proyecto del arquitecto Victor Manuel Carvalho Piloto, con murales de Paulo Guilherme d’Eça Leal. Fue uno de los ex-libris del barrio del Campo de Ourique, hasta el punto que Wim Wenders sitúa en él parte de su película Lisbon Story (1994).

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(Óleo 70 x 50, año 2000, del autor)

Hay muchos más detalles en el excelente libro de Margarida Acciaiuoli, Os cinemas de Lisboa, un fenómeno urbano do século XX (Editorial Bizâncio, Lisboa, 2012). Era la época dorada del cine y, como señala Acciaiouli, en 1950 llegó a dar 786 espectáculos. Los cines de barrio eran parte del alma de la ciudad que hoy el turismo de masas y la consiguiente burbuja inmobiliaria están anulando.

A pesar de ser un edificio emblemático (de propiedad privada), ya está en ruina, ruina provocada deliberadamente por los propietarios -truco habitual para hacer imposible su restauración o su catalogación como edificio protegido-. Va a ser demolido para construir un edificio de apartamentos de lujo, bien banal y vano, mucho cristal y todo cuadrado y macizo, con bajos comerciales feos y garajes, como podemos ver en los paneles que anuncian con arrogancia el edificio que lo suplantará. Apartamentos, evidentemente, de altos precios para continuar el proceso de gentilización o gentryfication de Lisboa, la especulación inmobiliaria y el desalojo de los habitantes más modestos.

Este cine fue incluido en la zona de Protección de la Basílica de Estrela, por Orden de 14 de diciembre de 1955. Pero nunca fue declarado Inmueble de Interés Público. Numerosos artículos en la prensa lisboeta han venido denunciando su degradación deliberada y este triste negocio. En vano.

Vaya aquí este pequeño homenaje, en un óleo pintado cuando aun no estaba del todo destruido.


Vista de Salvador de Bahía

9 junio, 2018
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(Acrílico sobre tela, 60 x  50)

Podría ser Lisboa, pero es una vista de Salvador de Bahía, que fue la capital del Brasil colonial hasta que João VI, que había huido de las tropas francesas de Junot en 1808, hizo trasladar su corte a Rio de Janeiro. Bahía fue construida a imagen y semejanza de Lisboa. Hasta los nombres de sus calles y jardines, la invocación de sus iglesias, es casi la misma.

Se sugiere la lectura de Jorge Amado para descubrir la ciudad, como su novela A tenda dos milagres.


Cuando algunos militares españoles soñaban con invadir Portugal (1941)

26 mayo, 2018

Pedro Teotónio Pereira, embajador portugués, parecía obsesionado con los ánimos invasores de una parte de los españoles, sobre todo entre la Falange y los militares. Pero no era una obsesión banal. De estas tendencias da cuenta en su correspondencia con Salazar. Efectivamente, además de alguna soflama publicada en el diario ‘Arriba’, hubo un sector militar que pensaba que había que invadir Portugal.

Los alemanes del Tercer Reich fueron testigos:

Reich MAE

Documento nº 26

Stohrer (embajador de Alemania en Madrid) al Ministro de Asuntos Extranjeros

Telegrama

Embajada de Alemania en España
nº 2111 secr.

Madrid, 10 de mayo de 1941. Secreto

Adjunto el informe del coronel Kramer, Agregado aéreo en la Embajada, sobre las opiniones expresadas por los medios militares sobre las relaciones entre España y Portugal

Las tensas relaciones entre España y Portugal son objeto de numerosos rumores y son el tema favorito de las conversaciones en el cuerpo de oficiales del Ejército español.

En sus conversaciones con mi Oficial adjunto y conmigo mismo, los oficiales aviadores han usado expresiones de este tenor:

“Cuando hayamos llevado nuestra frontera occidental al Atlántico…” o “Cuando las escuadrillas alemanas puedan participar en los combates en el Atlántico, partiendo de bases portuguesas, que estarán en manos españolas “, etc.

Se expresa así abiertamente la opinión de que un país tan pequeño como Portugal no tiene derecho a existir en una nueva Europa y que, tanto desde el punto de vista geográfico como etnográfico Portugal pertenece a España.

TeotonioPara esta guerra contra Portugal … se cuenta con una resistencia muy débil de Portugal.

El director de la Escuela de Guerra, el general Aranda, me ha hecho saber que le han encargado el estudio de las medidas preparatorias en caso de que las tropas españolas penetrasen en Portugal.

[se extiende en consideraciones sobre los sentimientos proalemanes de la oficialidad española y los riesgos de que la RAF defendiese Portugal]

En el mismo Portugal, los militares favorables a nosotros son bastante poderosos en este momento. Según el coronel Cintra, todos los oficiales superiores anglófilos -muy numerosos- son conocidos y podrían ser eliminados llegado el momento [ésto, subrayado en lápiz azul al margen; la palabra ‘eliminados’ subrayada y seguida de un signo de exclamación].”


Los dos últimos cuadros

7 mayo, 2018
Dakar desde el Faro des Mamelles

Dakar desde el Faro des Mamelles

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Viejo casino de Setúbal


António Nobre y Jaime Gil de Biedma, poemas sobre la felicidad

11 abril, 2018

Los dos poetas cantan la vida feliz, sin prisas, sin preocupaciones económicas, sin ansias intelectuales, en una casa sencilla (blanqueada, frente al mar) aunque el portugués añade que añora una mujer que le dé una hija.

 

Canto da felicidade (Ideal dum parisiense)

Por António Nobre (Oporto, 1867-1900)

 

Felicidade! Felicidade!

Ai quem me dera na minha mão

não passar nunca desta mesma idade,

Dos 25, do quarteirão.

 

Morar, mui simples, nalguma casa

Toda caiada, defronte o Mar;

No lume, ao menos ter uma brasa

E uma sardinha para nela assar…

 

Não ter fortuna, não ter dinheiro,

Papéis no Banco, nada a render.

Guardar, podendo, num mealheiro

Economía pró que vier.

 

Ir, pelas tardes, até à fonte

Ver as pequenas a encher e a rir,

E ver entre elas o Zé da Ponte

Um pouco torto, quase a cair.

 

Não ter quimeras, não ter cuidados

E contentar-se com o que é seu,

Não ter torturas, não ter pecados,

Que, em se morrendo, vai-se pró Céu!

 

Não ter talento: suficiente

Para na vida saber andar,

E quanto a estudos saber somente

(mas ai somente) ler e contar.

 

Mulher e filhos! A mulhercinha

Tão loira e alegre, Jesús, Jesús!

E, em nove meses, vê-la choquinha

Como uma pomba, dar outra à luz.

 

Oh! Grande vida, valha a verdade!

Oh! Grande vida, mas que ilusão!

Felicidade! Felicidade!

Ai quem me dera na minha mão!

 

 

De vita beata

Por Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990)

 

En un viejo país ineficiente,

algo así como España entre dos guerras

civiles, en un pueblo junto al mar,

poseer una casa y poca hacienda

y memoria ninguna. No leer,

no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,

y vivir como un noble arruinado

entre las ruinas de mi inteligencia.

 

 

 

 


Niebla en Lisboa

21 marzo, 2018

IMG_4584Acrílico sobre tabla 40 x 50 cms.


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