Fiesta de San Juan en Carrizosa, La Mancha.

26 junio, 2017

En el corral donde se cuenta que celebraron su boda Quiteria y Basilio tras el fallido casamiento de ella con Camacho, nuestro amigo Enrique Lillo ha organizado una fiesta de San Juan que casi deja pequeña aquella boda inventada por Cervantes. Pero ésta era real. Cuatro corderos, chorizos y morcillas, pipirrana, ensaladas de pepino, sandías, vinos manchegos, y baile con pasodobles hasta las dos de la madrugada.

imageEs Carrizosa un pueblo que está entre Alhambra y Villahermosa, fuera de las rutas más transitadas. Sus olivares están muy bien labrados, con ese cuidado de los agricultores antiguos, aunque nos dicen que este año no habrá muy buena cosecha porque no ha llovido mucho y además el año pasado sí fue abundante y los árboles están agotados. Las cosechas son así, van alternando, años buenos y menos buenos. También hay cereal por Carrizosa y el paisaje es un tapiz de diferentes colores, con grandes extensiones de carrascas.

Los viejos patios tienen muros de tapial, que es un tipo de construcción parecida al adobe, pero con piedras más grandes, más sólida.

El pueblo disfruta de un par de manantiales, La Potrera y La Mina, que le abastecen  agua. Una hermosa piscina municipal da solaz, bajo umbrosos árboles, a todos los niños del pueblo. Ya no existen en España pueblos sin polideportivos y piscinas. Para dormir tiene el viajero la pensión Los Olivos, alejada del centro, ya casi en el campo, sosegada y limpia.

Amanece el día 25 de junio nublado, con promesa de alguna tormenta para la tarde. Las calles están vacías porque, además de ser domingo, los trabajadores se van al campo a terminar las siegas e ir preparando las tierras para el otoño. En los pueblos los calendarios no son los oficiales sino los que manda el tiempo.


Endesa (antigua Sevillana de Electricidad) y sus postes

15 julio, 2016

Ya sabemos que existe la servidumbre eléctrica, una figura jurídica que supedita los derechos de los propietarios a las necesidades del servicio público de electricidad.

Gracias a esta institución legal, las compañías eléctricas tiene derecho a cortar árboles, ramas, podar, para asegurar que no haya riesgos de incendio.

Pero a menudo, esta servidumbre es utilizada pura y simplemente para ahorrarse cables, para trazar los tendidos de la forma que más barata le salga a la empresa concesionaria del servicio público. Así, cortan sin muchos miramientos y ponen postes donde más les conviene como empresa que debe obtener beneficios.

Endesa

Por eso no atienen a la belleza del paisaje ni a los derechos, que también existen, del arbolado y de la belleza. ¿Podría explicar ENDESA, por ejemplo, qué pintan esos dos postes juntos clavados en el llamado cerrillo de la Sepultura, junto a la cortijada de la Teinada Nueva, o Tinada Nueva?

Por cierto, el nombre de Tinada Nueva proviene de que allí había un “descansadero” de ganado, en los tiempos de la .Mesta (abolida felizmente por las Cortes de Cádiz en 1812).

Tinada Nueva, término municipal de Segura de la Sierra (provincia de Jaén).

Los lectores pueden aportar fotografías de otros postes “estratégicamente situados”, como uno en plena calle en la cercana aldea de Rihornos, amén de los numerosos por todos aquellos  cerros y valles.


Antonio Ramos Olivares, in memoriam

11 mayo, 2013

El jueves 9 de mayo, día de la Ascensión, en una bella y calurosa tarde, hemos enterrado a Antonio, andaluz de Jaén, aceitunero (el apellido de su madre era Olivares). De la Sierra de Segura, de donde remanecía, como decía él, con ese castellano casi antiguo que usaba a menudo. Su madre, Aurelia, era de La Matea, pedanía de Santiago de la Espada donde hasta hace poco todavía hablaban como en el siglo XVIII, usando un lenguaje ajustado, exacto y sencillo.

Antonio nació en 1936, un 13 de junio, cinco semanas antes de la Guerra Civil. Vivió casi toda su vida en Rihornos, una pequeña aldea del término de Segura de la Sierra. De niño, padeció una pulmonía que, mal curada –era antes de los antibióticos-, le ha llevado hoy a la huesa, algo prematuramente. Se crió trabajando, ayudando a sus padres, aprendió las letras con uno de esos maestros defenestrados en los años cuarenta ( uno de los maestros de la República purgados) que halló cobijo en Arroyo Frío, una aldea alta y distante. Cuando Antonio había acabado la faena, subía a que el maestro le enseñase las primeras letras. Después de la guerra había estado con sus padres en una finca en Andújar, donde habían encontrado trabajo. Ya mozalbete, en los años cincuenta y hasta 1962, Antonio se iba a La Mancha a segar con otros mozos de la Sierra. Dormían en los patios, en el centenar. Y volvían con una cartera con billetes para aguantar hasta la aceituna, que no empezaba hasta diciembre. A veces a pie, los últimos años, en bicicleta, iba hasta El Viso del Marqués y Almuradiel, a más de ciento cincuenta kilómetros de distancia. Así fue su infancia y juventud. Pero siempre tuvo los pulmones ocultamente dañados por aquella aviesa y temprana pulmonía.

Antonio 1965Antonio se enamoró y casó en su tierra. Otros se fueron buscando el pan y la prosperidad que Jaén les negaba, a Cataluña. Allí siguen, viniendo al pueblo de tarde en tarde. Antonio, no. Amaba el campo, la tierra, los árboles, los animales, era bueno y justo con las personas. Prefirió quedarse en el campo a sabiendas de que perdía una oportunidad. Pero la tierra tiraba más.

Antonio conocía los árboles, los pájaros, sus nidos, su canto, nombraba las hierbas, sabía cómo hacer las talas, cómo podar y destallar los olivos, dónde se criaban mejor. Y, en las veladas, antes de haber televisión, tocaba el laúd, y en verano animaba los bailes de la aldea de Rihornos, aun lejos de la megafonía estentórea.

La matanza era uno de los ritos anuales. Y allí se desempeñaba con alegría y destreza. La matanza comenzaba sólo después de las primeras heladas, antes de la aceituna. Con ella se harían los primeros hatos para los aceituneros.

Llegó el automóvil y tuvo un Simca 1000 de Barreiros que fallaba bastante pero con el que se curtió por aquellas carreteras de macadam (hasta 1968 no se asfaltaron). Después de años con la yunta, con el carro, se hizo tractorista y cuidaba la maquinaria como si tuviera que durar eternamente. El Ebro azul fue el primer tractor que condujo, con habilidad en las labores y con prudencia.

Pero no por eso dejó el hortal, que regaba con parsimonia, sin desperdiciar una gota de agua de las abundantes acequias. Y cuidar los animales, las bestias, como él decía. Con el caballo, con las cabras, con el perro, siempre se portó de manera franciscana, suave pero firme.

Como es natural, tuvo muchos amigos y muchos que le querían. Sólo sus pulmones fueron su enemigo oculto; se fueron deteriorando, al igual que sus caderas y base de la columna que atormentaron su nervio ciático. Al final de sus días se ocupaba tejiendo esparto y pleita para hacer cestos de pan, azafates, olleros que se solían llevar al tajo de la aceituna.

El paisaje siempre es el mismo, pero los hombres pasan. Nos deja consuelo su memoria.


El olivo, árbol sanador

13 febrero, 2013
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El olivo azulado, óleo de J.A. Ruiz Baudrihaye

Originario de Siria, el olivo – olea europea– es mencionado en la Biblia, sobrevive al Diluvio, es símbolo de paz (errado, pues era el general romano victorioso el coronado por una rama de olivo, lo que significaba que esa pax romana era posible tras la aniquilación del enemigo), y ha sido siempre, el aceite, un elemento curativo. Desde los sacrificios propiciatorios, a las lámparas votivas alimentadas con aceite, desde los ungüentos hasta los Santos Óleos, el aceite de oliva, ha sido apreciado por sus propiedades curativas.

En la terapia a base de esencias florales –la inicial, más conocida, es el sistema floral del doctor Bach-, la flor del olivo es una de las siete ayudas o siete remedios. Se usa para paliar el cansancio, causado por la falta de sueño, tras haber dedicado mucho tiempo a cuidar un enfermo, o tras un esfuerzo excesivo, mental, físico o espiritual.

El olivo, árbol humilde, de hoja perenne, que resiste todas las inclemencias, que crece en tierras pobres, duras, es símbolo de resistencia, de arraigo, de fuerza y de regeneración. Se planta con un esqueje, una rama con una yema y agarra casi siempre. Es también un especial símbolo de la permanencia pues, desde hace miles de años se viene cultivando igual.

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Añoso tronco de olivo. Sierra de Segura, Andalucía.

Curiosamente, es un árbol que tiene los dos géneros en español, pudiendo decirse olivo u oliva. Algo parecido a la palabra mar, que puede ser el o la mar.

Por último, como señalaba Aldous Huxley (The olive tree), es el árbol ideal para ser pintado, poniendo de ejemplo a Cézanne. Muchos artistas se sintieron atraídos por el olivo, y no precisamente mediterráneos, como Van Gogh o John Silver Sargent, el norteamericano amigo de Sorolla.

 


El olivo y las Letras 11. Antonio Machado

6 marzo, 2012

Esteban Padilla Vilches, de Rus, nos ofrece otro poema, encontrado entre los versos de don  Antonio:

… Olivo solitario
lejos del olivar, junto a la fuente
olivo hospitalario
que das tu sombra a un hombre pensativo
y a un agua transparente,
al borde del camino que blanquea,
guarda tus verdes ramas, viejo olivo
la diosa de ojos glaucos Atenea
….
… y con tus ramas la divina hoguera
encienda en un hogar del campo mío,
por donde tuerce perezoso un río
que toda la campiña hace ribera
antes que un pueblo, hacia la mar, navío


El olivo y las artes 6

27 febrero, 2012
Van Gogh, Olivar, 1889, Museo de Gotemburgo, Suecia

El olivo y la música

22 febrero, 2012

A yorá mis penas
Me fui a un olibá;
Olivarito más esgrasiaíto
No lo hay ni lo habrá.

Seguiriya, recogida por Demófilo (Antonio Machado, padre)

[Aportación de Manuel Damián Ruiz González, geólogo y pintor (y muchas cosas más) de La Puerta de Segura]


La pluma del cormorán

Lecturas y paisajes

El blog de Guillermo Schavelzon

La edición, el libro, los escritores

La Estirga Burlona

El blog de Bárbara García Carpi

Toubab Troubles

Toubab: /tu.bab/ (noun) white person (used especially in Gambia and Senegal).

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