La Rusia eterna

¡Rusia, oh mísera Rusia!

tus isbás siempre grises,

y el canto de tus vientos son para mí

como lágrimas del primer amor.

No consigo llorar tu suerte,

intento llevar bien mi cruz,

¡pide al primer mago que surja

que sostenga tu feroz belleza!

Alexandr Blok, Rusia

Isbá 1, acrílico sobre tela, 60 x 73 cms., por Jaime-Axel Ruiz, inspirado en una fotografía de Joåo Serra vista en un café lisboeta.

Llegaré allí y mi languidez desaparecerá,

me gustan los fríos tempranos.

Estos pueblos sombríos, misteriosos

protegen el trabajo y la oración.

Nada podrá vencer mi amor

tranquilo y seguro por este país:

una gota de sangre novgorodia

es para mí como un hielo en un vino ardiente.

No hay remedio;

los grandes calores no la hacen derretirse,

y por mucho que yo lo pretenda,

sigues siendo tú, país apacible, el que brillas ante mí.

Anna Ajmátova, Consuelo, Julio 1914

Isbá 2, acrílico sobre tela 70 x 90 cms, por Jaime-Axel Ruiz,inspirado en una fotografía de Joåo Serra vista en un café lisboeta

Dos cuadros para Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba)

Las tierras de Peñarroya, en el valle del Guadiato, provincia de Córdoba, España, fueron mineras desde tiempos inmemoriales, aunque parece que en la modernidad el carbón solamente se descubre a finales del siglo XVIII.

Pero tuvo que ser una empresa francesa, la Sociétè Minière et Métallurgique de Peñarroya, SMMP, de Louis Cahen de Amberes y de Rothschild (1881) la que explotase las minas, mediante una concesión estatal. Sus explotaciones se concentraron en la hulla y el plomo y después en el zinc. Llegará a producir la tercera parte del plomo de toda España. La sociedad, que ya no está en Peñarroya desde hace mucho tiempo, fue absorbida después por Metaleurop, una de las grandes productoras mundiales de zinc, que cotiza en las bolsas internacionales.

Los franceses, que habían asolado España durante la invasión napoleónica y después con los Cien Mil hijos de San Luis, volverían, esta vez para explotar pacíficamente nuestras riquezas, ante la falta de iniciativa de nuestros capitalistas.

Acrílico sobre tela, 34 x 55 cms. por Jaime-Axel Ruiz
Acrílico sobre tela, 34 x 55 cms, por Jaime-Axel Ruiz

El proceso industrializador en España, con la importación de capitales extranjeros (básicamente ingleses, belgas y franceses), nos decía el gran historiador Jaume Vicens Vives, comienza con la Restauración canovista:

«Pero esta actividad no reportó ningún beneficio al país, ya que se limitó a hacer fructificar capitales extranjeros, sin tener en cuenta las necesidades generales. Explotar las minas y sacar partido de una mano de obra poco costosa, tales eran los objetivos de los financieros extranjeros. El equipado industrial no modificó en nada la economía agraria de España, que permaneció basada en la gran propiedad, la rutina y una técnica anticuada».

Estos dos cuadros son una pequeña evocación del antiguo paisaje industrial de este pueblo, y un homenaje a Peñarroya-Pueblonuevo, donde sólo hemos encontrado personas simpáticas, amables y discretas.