Las chatarras de La Solana

2 julio, 2017

[Publicado por http://www.estrelladigital.es, el día 30 de junio de 2017]

Las momias de La Solana‘ fue el tema de un artículo del inefable Eugenio Noel, aquel escritor viajero y bohemio, antiflamenquista y antitaurino, que tuvo la sana ocurrencia de morirse antes de la guerra, en abril de 1936. Dejó un reportaje sobre las momias que encontró hace cien años en la cripta de la iglesia de los Trinitarios, que serían -pensamos- un poco como las de Palermo. Noel había visitado probablemente todos los pueblos de España y decía verdades como puños con palabras encontradas en la gente llana, que son los que conservan las profundidades del castellano.

IMG_4502La Solana es un pueblo de la provincia de Ciudad Real bastante bello, sin horrores urbanísticos, con su ciclo de zarzuela, sus calles limpias, su imponente iglesia renacentista obra del maestro Andrés de Vandelvira.

Por eso es inexplicable el horror de los montones de chatarra de coches, momias de coches para desguace, que han instalado precisamente en el lugar más visible, en el alcor que se ve desde la carretera N 430 -¡el desguace se llama además N 430!- junto al cruce hacia otros hermosos pueblos, que son Infantes y San Carlos del Valle. Parece como si de pronto el espíritu de la fealdad hubiera triunfado, se hubiera infiltrado, en las afueras de La Solana.

IMG_4507Esto es tanto más lamentable cuanto que, en general los pueblos manchegos están bien arreglados, como Almagro, Puerto Lápice, Villahermosa, El Bonillo, Infantes o Alcaraz, por solo citar algunos.

La Solana no se merece esa carta de presentación. Esperemos que su ayuntamiento reaccione y desmantelen pronto ese atentado al paisaje, al pueblo y a La Mancha.


Fiesta de San Juan en Carrizosa, La Mancha.

26 junio, 2017

En el corral donde se cuenta que celebraron su boda Quiteria y Basilio tras el fallido casamiento de ella con Camacho, nuestro amigo Enrique Lillo ha organizado una fiesta de San Juan que casi deja pequeña aquella boda inventada por Cervantes. Pero ésta era real. Cuatro corderos, chorizos y morcillas, pipirrana, ensaladas de pepino, sandías, vinos manchegos, y baile con pasodobles hasta las dos de la madrugada.

imageEs Carrizosa un pueblo que está entre Alhambra y Villahermosa, fuera de las rutas más transitadas. Sus olivares están muy bien labrados, con ese cuidado de los agricultores antiguos, aunque nos dicen que este año no habrá muy buena cosecha porque no ha llovido mucho y además el año pasado sí fue abundante y los árboles están agotados. Las cosechas son así, van alternando, años buenos y menos buenos. También hay cereal por Carrizosa y el paisaje es un tapiz de diferentes colores, con grandes extensiones de carrascas.

Los viejos patios tienen muros de tapial, que es un tipo de construcción parecida al adobe, pero con piedras más grandes, más sólida.

El pueblo disfruta de un par de manantiales, La Potrera y La Mina, que le abastecen  agua. Una hermosa piscina municipal da solaz, bajo umbrosos árboles, a todos los niños del pueblo. Ya no existen en España pueblos sin polideportivos y piscinas. Para dormir tiene el viajero la pensión Los Olivos, alejada del centro, ya casi en el campo, sosegada y limpia.

Amanece el día 25 de junio nublado, con promesa de alguna tormenta para la tarde. Las calles están vacías porque, además de ser domingo, los trabajadores se van al campo a terminar las siegas e ir preparando las tierras para el otoño. En los pueblos los calendarios no son los oficiales sino los que manda el tiempo.


Un lugar de La Mancha, Villahermosa

10 mayo, 2017

Viajar por España no debería ser sólo ir de museos y restaurantes, sino descubrir los centros menores, donde hay casas aisladas en el campo que merecería la pena conservar, con esos portones de patios y bodegas en vieja madera con cuarterones o tablas de árboles talados hace mucho más de dos siglos. Para ese viaje por carreteras solitarias, de largas perspectivas, de alcores y viñedos, tenemos La Mancha.

La Mancha es la tierra literaria más antigua de España y casi de Europa. No hace falta hablar -por conocidos- de tantos escritores y de tantos libros, poesía y de pintores que perduran por esas tierras, por esos pueblos llanos, limpios, de largas calles tranquilas tras las tapias y bardales de portones antiguos de madera que parecen tener siglos. Pueblos para llevar un pequeño libro y leer algunas páginas en alguno de tantos rincones tranquilos. Tierras hoy enmoquetadas de todos los verdes posibles, desde los más frágiles a los más densos.

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Sacristía de la parroquia de Villahermosa

Entre otros viajeros no hay que olvidar a Azorín, a Eugenio Noel y a Víctor de la Serna. Los tres describieron estas tierras con perspectivas diferentes pero originales.

Si pasamos de La Solana hacia el sur (La Solana, que ha dejado inexplicablemente afear sus alrededores con un cementerio de chatarra justo en un alcor, para mayor inri), podemos acercarnos a San Carlos del Valle, de corte neoclásico, y bajar hasta La Torre de Juan Abad, siguiendo por Cózar y Terrinches. Yo no sé si en Terrinches guardan memoria de aquel guerrillero, maquis o bandido, según la versión, el ‘Rojo de Terrinches‘, que tenía fama de no robar a los pobres, un huido de la guerra que fue acabado de mala manera por guardias civiles disfrazados de pastores.

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Fuenllana

Pasamos por Fuenllana, el pueblo de Rodríguez Huéscar, aquel orteguiano insigne y modesto, buen escritor y pensador. Fuenllana, de una calma casi sobrenatural, está a media legua de Infantes, tiene calles limpias, blancas, silencio y un pequeño castillo restaurado con gusto y respeto. Seguimos hacia el Este, contemplando a la derecha se tienden tierras de cereal que forman un centón apacible que ahora es verde y en el estío será una tierra ocre, labrada. Campos que hacen añorar el paseo sin horas, dejando pasar el tiempo, ese tiempo que todo lo cura. Por esa ruta podremos seguir hacia Ruidera, esos lagos misteriosos, o hacia El Bonillo.Imagen 3.jpg

Pero antes nos encontraremos con la sorpresa que es Villahermosa, pueblo llano, impoluto, con su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donde también se honra a  Nuestra Señora de la Carrasca, que  tiene la traza del gótico isabelino en sus bóvedas, sus pinturas en la sacristía y en las columnas y un magnífico órgano, restaurado recientemente (como a muchos otros órganos de la comarca, como el de La Torre de Juan Abad, en la guerra lo dejaron sin los tubos de metal, y así quedó medio siglo, mudo y mutilado).

Hay que destacar el excelente trabajo de la Consejería de Educación que nos suministra la guía de la Ruta de los Organos Históricos de la comunidad, con treinta y tres órganos dignos de visitar y de escuchar en Castilla La Mancha. La guía describe sus características técnicas y una breve aproximación a su origen y restauración. Una riqueza cultural que hasta hace poco era mal conocida.

Sería muy interesante escudriñar en el pasado, conocer por qué unos agricultores ricos, unos burgueses potenciales, financiaron, en el siglo XVIII, estos aparatos de música, algo ilustrado, de cultura, en aquellos pueblos. Hay una historia desconocida, o poco conocida para el gran público, de esas clases acomodadas e ilustradas que emprendían esas obras en la época de la Ilustración. Hoy, por ejemplo, no hay parangón y es muy raro encontrar un dispendio, generosidad e interés en los potentados y clases dirigentes manchegas. Hoy todo parece que lo deba financiar el dinero público, el dinero de los contribuyentes.

Por el pueblo de Villahermosa, un señor elegante, con bastón y corbata, nos guía amablemente. Es un personaje salido de un libro de AzorínImagen.jpg, quien precisamente tiene una calle dedicada (como también la tienen Baroja y Unamuno, que este pueblo parece que aprecia mucho la Generación del 98).

Solo se echa de menos en Villahermosa un lugar donde comer, pues la casa rural Raigambre la hemos encontrado cerrada cuando estuvimos y los bares no tiene nada de sabor, sino televisión a gritos y tapas vulgares.

La Mancha ha sido una tierra humilde que ha criado poetas, pintores, escritores, leyendas y sueños. Un pueblo trabajador, sufrido, porque se habrán fijado que aquí, el paro, el desempleo, no es un subterfugio de la galvana. Se trabaja, se procuran encontrar medios, producción, desde la ganadería al textil, o la cantería. No hay abandono.

 


Ixelles, su museo, sus calles

1 mayo, 2016

El apartado museo de Ixelles hay que ir buscándolo por calles solitarias, tranquilas. Se escapa uno del fragor de la avenue Louise y siempre encuentra alguna buena sorpresa. Está en la calle Van Volsem.

 La colección permanente despliega muchas pinturas y esculturas belgas, poco conocidas por el gran público, desde Henri Evenepoel (que con Matisse y Hucklenbroich eran llamados los tres Henri) hasta Rik Wouters o Alechinsky. No hay muchas oportunidades de contemplar arte belga en los museos de Europa, aplastado por el arte que se concentró en París.

 Las exposiciones temporales –fruto de un paciente e inteligente trabajo de años, eligiendo lo más significativo- nos descubren facetas del arte que a veces pasamos por encima, como la actual de Agnès Varda, francesa que nació precisamente en Ixelles (como también nacieron Katherine Hepburn y el escritor Michel de Ghelderode, por ejemplo). De Varda se exponen fotografías, biombos historiados y su humorístico homenaje a las patatas, Patates & compagnie.

Y un descubrimiento deslumbrante: Jean-Marie Bytebier, que nos propone su visión del paisaje, en acrílicos sobre madera, intensos, casi misteriosos. Un canto a la naturaleza. http://www.museedixelles.be

Jean-Marie Bytebier

Jean-Marie Bytebier

Ixelles era un municipio fuera de Bruselas (es decir, ahora, dentro) y que tiene su propia personalidad. La place Flagey, con el soberbio edificio que fue de la la radio y seguida por los estanques que nos llevan a la Abadía de La Cambre. La place du Châtelain, al otro lado de la avenue Louise, es lugar de encuentro los días de mercado, por donde proliferan galerías de artes, cafés y cervecerías de toda la vida y amables librerías, como la Nijinski. También, cerca del Toison d’Or, a dos pasos del barrio congolés de Matonge, está el rincón de St. Boniface, una placita con restaurantes agradables y no caros, como Hello Saigon, L’Ultime Atom (el ultimátum), con cien tipos de cerveza, o el curioso Le Clan des Belges; son lugares frecuentados por la gente del barrio, así como el veterano librero Hankard, donde se pueden encontrar libros antiguos, inhallables en otros lugares.


La búsqueda del coche perdido, libro.

24 abril, 2015

Cubierta_coches_KindleEl libro de Jaime-Axel Ruiz Baudrihaye  está disponible en edicion Kindle, por un precio moderado, de menos de cinco euros. Tiene más de treinta fotografías y cuenta historias de marcas de automóviles, sobre todo de modelos de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo como los Seat, los Citroën Traction (el famoso ‘Pato’), los Peugeot 203 y 403,  Simca, Tatra, Morris Minor, Ford Custom, Volkswagen, Ford Taunus, Hillman, Vauxhall, Rover, Renault Dauphine, Saab 92, Land Rover, etcétera, todo ello enlazado con personajes reales de Bélgica, España, Francia y Portugal que los poseyeron y usaron.

Hay digresiones sobre qué han significado los coches en nuestras vidas, sobre la terminología de carrocerías, sobre los albores del automóvil en la España de antes de la guerra.

Este es el enlace: http://www.amazon.com/dp/B00WM9SGA8

Índice de Contenido

SINOPSIS

CUALQUIER COCHE PASADO FUE MEJOR

RECUERDOS DE LA INFANCIA

  1. C´ÉTAIT AU TEMPS OÙ BRUXELLES BRUXELLAIT

De Bruselas a Madrid

Tío Pablo

El Volkswagen, un “enigual”

El mapa-mundi en un capot

  1. EN ESPAÑA

Los grandes Seat de nuestra santa autarquía

Adelante, hombre del 600

Un jiennense ilustre

El Mercedes 170 de los Salinas

Coche grande, ande o no ande

III. ENTRE SAJONES Y NORMANDOS

El Hillman Minx

El Cíclope de la calle Padilla

Un Vauxhall en las olivas

El Morris Minor

  1. DOUCE FRANCE, SOUVENIR DE MON ENFANCE

El Ford Vedette

El totem

L’Algérie française

El comunista

El mercado cruel

Los Peugeot 203 y 403

  1. MISCELÁNEA

Austro-nostalgia: un coche nada kafkiano

El Saab 92 “…et in Lusitania felix”

Los autos en España en los años veinte

  1. DIGRESIONES FINALES

Colección, coleccionista, coleccionador

Las musas y los automóviles

Para terminar

Nomenclatura y términos


Hace cien años: el tributo a París de Luis Bello

12 diciembre, 2014

Luis Bello nació en Alba de Tormes en 1872 y murió en Madrid el 5 de noviembre de 1935). Periodista, dirigió las revistas Política y Luz, y fue sobre todo conocido como redactor de El Sol. Llegó a ser diputado independiente por Lérida durante la Segunda República. Viajó por España y rindió un trabajo llamado Viaje por las escuelas de España, de sumo interés para conocer la situación de la enseñanza en lugares atrasados del país, como Galicia o la Sierra de Segura, en Jaén. Fue llamado el don Quijote de la Escuela, por su gran ardor e ilusión en la mejora del sistema educativo español. IMG_1251De su primera estancia en París dejó también un libro, Tributo a París.

Don Luis Bello, diputado a Cortes, socialista, ilustrado, viajó a Francia y a Bélgica antes de la primera Guerra Mundial. De su periplo nos dejó unas páginas, hoy casi inencontrables, publicadas por Biblioteca Nueva en 1907 (editor M. Pérez Villavicencio. Tipografía en la calle de las Infantas, número 42).

Otra España, otro Madrid y, sin embargo, el mismo París. Ensalza la capital francesa por razones aún hoy vigentes, como sus librerías (abundantes, gracias a que el Estado puso coto a la FNAC y supermercados, y ahora a Amazon, por medio de la Ley Lang, en 1982). Destaca detalles que aún hoy permanecen. Nos habla de un mundo parisino que, si cambiamos los ómnibus y las berlinas por los autobuses y el metro, no es demasiado diferente. Quizás Luis Bello haya sabido captar el alma de la ciudad y por eso sus observaciones aún sean sustentables.

A don Luis Bello le llaman la atención la mezcla de razas, los estudiantes negros de la Sorbonne, “los elegantes de color en los teatros”.

Habla de las calles siniestras, esas que Baroja también describiría por aquellos años. Hoy todavía hay calles siniestras, dulces de día, oscuras y solitarias de noche. De los mendigos y clochards, que entonces se metían en las salas del Louvre en los días de frío.

Murió en su domicilio madrileño de la calle López de Hoyos; afortunadamente, no vió la guerra que se avecinaba. Su hijo sólo pudo asistir al entierro con autorización judicial pues estaba preso, condenado a diez años, por los acontecimientos de octubre de 1934 (la revolución de Asturias).


El paisaje y el alma, vistos por Unamuno

9 marzo, 2014

La Línea del Horizonte acaba de publicar una antología de textos de Miguel de Unamuno, quien fue un precursor en la comprensión y defensa del paisaje y en lo que después de 1945 se ha llamado memoria cultural.Unamuno portada

Paisaje castellano (Gormaz)

Paisaje castellano (Gormaz)

El libro será presentado por Pilar Rubio Remiro y Eduardo Martínez de Pisón en Bilbao el próximo 18 de marzo, en la Biblioteca de Bidebarrieta (Bidebarrieta Kulturgunea). El alcalde de Bilbao, don Iñaki Azkuna, gran unamuniano, ha manifestado su intención de estar presente.


La pluma del cormorán

Lecturas y paisajes

El blog de Guillermo Schavelzon

La edición, el libro, los escritores

La Estirga Burlona

El blog de Bárbara García Carpi

Toubab Troubles

Toubab: /tu.bab/ (noun) white person (used especially in Gambia and Senegal).

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