Los eucaliptales de Galicia y Portugal, augurio de fuegos

18 junio, 2017

(Artículo publicado en Estrella Digital en agosto de 2016, trágicamente de actualidad, una vez más, por el desastre de Pedrogão Grande).

 

En Galicia y en Portugal lo que está ardiendo como la yesca son los montes replantados con eucaliptos para alimentar el negocio de las empresas de celulosa. Los robles o carballos, los pocos hayedos relictos, los castañares, arden menos y se regeneran antes, en caso de arder. Los desastres ecológicos vienen de políticas erradas, muchas de ellas iniciadas a mediados del siglo XIX.

El eucalipto, ese árbol de las antípodas de farmacéutico nombre, despeluchado, desgalichado y triste, huele bien, pero nada más. Que haya alguno suelto, no estorba. Crece en tierras pobres, a las que empobrece aún más, las arrasa, literalmente, en zonas donde no hay heladas. De color grisáceo o azulado, nada tiene que ver con los paisajes célticos de Galicia y de Portugal. Ojalá se acabaran todos y alguien, con arrestos, tuviera valor de prohibir que se volvieran a plantar y se devolviera a las esencias naturales lo que era de ellas. Galicia aprobó una ley algo restrictiva hace años, pero nada se ha conseguido, el eucalipto reina. Lenguaje vano, sin efectos. En Portugal se ha seguido fomentando, por ley, la plantación de eucaliptos. Y eso aunque las circunstancias climáticas han cambiado desde cuando empezó la fiebre eucaliptal, cuando la forma de fabricar papel y reciclarlo es muy diferente. Pero los derechos “adquiridos” de las papeleras y sus grupos de presión van a continuar y, por tanto, los fuegos.

Se decidió destruir los bosques autóctonos, los de Valle Inclán y Camilo Castelo Branco, para sustituirlos por montes abúlicos y feos de hojarasca y ramas secas. Casi el 30% de la superficie forestal gallega está dedicada al eucalipto, unas 400.000 hectáreas. En Portugal, el 26%.

Esto no hay quien lo resuelva, aunque tuviéramos la flota de aviones más grande del mundo. Aldeas y pueblos que antes estaban rodeados de bosques caducifolios, ricos en términos de paisaje, belleza y, sobre todo, sostenibles, son hoy pasto de fuegos incontrolables. Así vamos desertizando zonas que eran húmedas, expulsando ganaderos, pastores y leñadores. Y luego nos sorprendemos de esas hecatombes.

Como siempre, la extinción la pagamos todos los contribuyentes, no las empresas de celulosa. Beneficios privados y costes públicos.

El fuego en los montes así “repoblados” (sería más apropiado decir desfigurados) es el símbolo de nuestro desprecio por la naturaleza y el paisaje. La consideramos explotable, la podemos aniquilar, destruir impune y vorazmente. Declaramos unos cuantos espacios parques naturales para la imagen y el resto queda a merced de los depredadores. Las detenciones y condenas a los pirómanos son una mera anécdota. Los verdaderos pirómanos están en otros sitios, lejos de los montes.

 Propongo, primero, que las celulosas paguen la extinción y la repoblación de las superficies quemadas con especies autóctonas. Y, segundo, que se declaren los montes de eucaliptos a extinguir, como si fuesen de mano muerta, e ir sustituyéndolos por arbolado propio del país.


El olivo, árbol sanador

13 febrero, 2013
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El olivo azulado, óleo de J.A. Ruiz Baudrihaye

Originario de Siria, el olivo – olea europea– es mencionado en la Biblia, sobrevive al Diluvio, es símbolo de paz (errado, pues era el general romano victorioso el coronado por una rama de olivo, lo que significaba que esa pax romana era posible tras la aniquilación del enemigo), y ha sido siempre, el aceite, un elemento curativo. Desde los sacrificios propiciatorios, a las lámparas votivas alimentadas con aceite, desde los ungüentos hasta los Santos Óleos, el aceite de oliva, ha sido apreciado por sus propiedades curativas.

En la terapia a base de esencias florales –la inicial, más conocida, es el sistema floral del doctor Bach-, la flor del olivo es una de las siete ayudas o siete remedios. Se usa para paliar el cansancio, causado por la falta de sueño, tras haber dedicado mucho tiempo a cuidar un enfermo, o tras un esfuerzo excesivo, mental, físico o espiritual.

El olivo, árbol humilde, de hoja perenne, que resiste todas las inclemencias, que crece en tierras pobres, duras, es símbolo de resistencia, de arraigo, de fuerza y de regeneración. Se planta con un esqueje, una rama con una yema y agarra casi siempre. Es también un especial símbolo de la permanencia pues, desde hace miles de años se viene cultivando igual.

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Añoso tronco de olivo. Sierra de Segura, Andalucía.

Curiosamente, es un árbol que tiene los dos géneros en español, pudiendo decirse olivo u oliva. Algo parecido a la palabra mar, que puede ser el o la mar.

Por último, como señalaba Aldous Huxley (The olive tree), es el árbol ideal para ser pintado, poniendo de ejemplo a Cézanne. Muchos artistas se sintieron atraídos por el olivo, y no precisamente mediterráneos, como Van Gogh o John Silver Sargent, el norteamericano amigo de Sorolla.

 


El pino Galapán en Santiago de la Espada

15 septiembre, 2012

El pino Galapán, en plena Sierra de Segura (Jaén), cerca de la aldea de Don Domingo (municipio de Santiago de la Espada), con sus 40 metros de altura y sus más de seis metros y medio de perímetro, es una reliquia de los antiguos bosques autóctonos de estas sierras.

Antes de la Desamortización de Mendizábal, en 1836, y de la segunda Desamortización, en 1855, grandes extensiones de pino laricio, o salgareño, una variedad del Pinus Nigra, cubrían estos despoblados parajes. Los ganaderos que adquirieron estas tierras (que habían pertenecido a la Orden de Santiago y estuvieron bajo el control de la Marina), devastaron gran parte de los montes para su inmediato beneficio. La frase de Chateaubriand: “los bosques preceden al hombre, los desiertos le siguen”, es aquí más verdadera que nunca .

Les forêts précèdent les hommes, les déserts les suivent (François-René de Chateaubriand)

En realidad, siguieron con el mismo patrón de comportamiento que llevó a cabo el Concejo de la Mesta, que asoló las tierras de España durante más de cinco siglos, dejándolas semidesérticas a favor del ganado lanar, principalmente.

Aún así, algunos majestuosos ejemplares de salgareños siguen en pie, hoy protegidos por la declaración de Parque Natural. Por cierto, sería interesante y útil determinar sus edades más o menos exactas, aplicando la disciplina de la dendrocronología. Esta permite conocer la edad de un árbol, de una vieja  viga o de un antiguo mueble por los anillos de la madera. Por ahora, que se sepa, la edad que se atribuye al Galapán es sólo aproximativa.

El laricio o salgareño es una subespecie del pino, sólo presente en esta sierra y en las de Teruel, así como en Córcega (de ahí que también se llame pino corso).

Sobre el extraño nombre, galapán, sólo he podido encontrar la palabra como el nombre de una asociación vasca. Galar, en euskera  o vasco, significa, árbol seco. Quién sabe si pobladores vascos le pusieron este nombre hace siglos. De hecho, en la sierra hay muchos apellidos como Aibar, Vizcaíno, Navarro, lo que habla de posible repobladores vascos, así como gallegos y castellanos.


El olivo y las Letras 11. Antonio Machado

6 marzo, 2012

Esteban Padilla Vilches, de Rus, nos ofrece otro poema, encontrado entre los versos de don  Antonio:

… Olivo solitario
lejos del olivar, junto a la fuente
olivo hospitalario
que das tu sombra a un hombre pensativo
y a un agua transparente,
al borde del camino que blanquea,
guarda tus verdes ramas, viejo olivo
la diosa de ojos glaucos Atenea
….
… y con tus ramas la divina hoguera
encienda en un hogar del campo mío,
por donde tuerce perezoso un río
que toda la campiña hace ribera
antes que un pueblo, hacia la mar, navío


La riqueza forestal española en 1952

25 noviembre, 2010
El gran ingeniero de Montes que fue don Jaime  de Foxá nos facilitaba estas  cifras sobre la riqueza forestal española en 1952
Madera:       7.580.198 Ha de monte alto, del que se extraen 3 millones de  metros  cúbicos de madera.
Industria resinera:     50.000 toneladas de mieras, de las cuales se extraen 10.000 Tm de aguarrás y 35.000 TM de colofonias.
El aguarrás  se usa para producir:
·      Celuloide
·      Terpina
·      Terpineol
·      Timol
·      Mentol
·      Isopreno
Las colofonias se usan para fabricar:
·      Aceites de resina
·      Grasas consistentes
·      Tinta de imprenta
·      Resinatos
·      Barnices
·      Colores
·      Lustres
·      Jabones
Producción corchera            62.500 toneladas
Repoblación                        200.000 Has al año

Otra vista de El Yelmo

11 enero, 2010

Una encina de 13 000 años

11 enero, 2010

En la colina de Jurupa, en California, se encuentra uno de los seres  vivos más viejos de la Tierra. Se trata de un árbol del género Quercus. Lo que resta es una especie de  arbusto de 28 metros por cinco y que no sobrepasa el metro de altura. Como las termitas se habían comido toda su madera muerta, no se le ha podido datar con el carbono. Se ha hecho mediante los aros de las ramas. Así se ha calculado su provecta edad.

Plantemos árboles, dejemos hasta las  hierbas malas: son biodiversidad, alimentan insectos y pájaros y compensan la cotidiana destrucción por el fuego, la contaminación, el cemento y los productos químicos; ésos son llamados pudorosamente plaguicidas pero  en muchos casos deberían llamarse biocidas, porque destruyen toda vida.


La pluma del cormorán

Lecturas y paisajes

El blog de Guillermo Schavelzon

La edición, el libro, los escritores

La Estirga Burlona

El blog de Bárbara García Carpi

Toubab Troubles

Toubab: /tu.bab/ (noun) white person (used especially in Gambia and Senegal).

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