Banales dicterios contra los políticos

17 mayo, 2019

Parece un nuevo deporte: denigrar a los políticos. En España no es nuevo, ya lo decía don Antonio Machado, “bosteza de política banales dicterios al gobierno reaccionario…”: charlas de café, de barra de bar, inútiles para resolver nada, para aportar soluciones, pero excelentes para debilitar la democracia. Se apoyan en el desafecto claro hacia políticos que se han aprovechado el poder para beneficiar sus personas y amiguetes o que han sido notoriamente ineficientes, meros floreros del consejo de ministros. Y así hacen la amalgama.

Esto viene de antiguo. Ortega y Gasset, en Ideas sobre Pío Baroja, ya en 1916 decía que “los credos políticos son aceptados por el hombre medio, no en virtud de un análisis y examen directo de su contenido, sino merced a que se convierten en frases hechas.”

Una pintada en Lisboa que denota ese facilón y simplista desprecio a todos los políticos

Y el mismo Pío Baroja, tan hispano, se hacía eco de este sentimiento en sus Paseos de un solitario, “A mí me parece muy lógico que no guste la política –replica el médico Fournier- porque hay en ella demasiado lugar común (…) ya no hay los que leen con avidez los discursos parlamentarios y nadie cree que va a salir de ellos una solución o un cambio. Hoy la mayoría están desencantados de todo”.

“Los políticos son incompetentes”, “no están a la altura”, “están sobrepasados por los acontecimientos”, etc, muletillas y latiguillos en las redes sociales de muchos españoles. El fruto del denuesto generalizado son el menosprecio de la política, que fomenta los populismos de ambos extremos, el aventurerismo y, mucho más grave, la deslegitimación del parlamentarismo y la democracia.

El discurso sobre la decadencia e inepcia de los políticos está en nuestro código genético y ahora lo explotan Vox, la CUP, Rufián y Otegi, algunos de los cuales, si no hubiera democracia y Estado de Derecho y lo que llaman despectivamente “el régimen del 78”, estarían probablemente tras los barrotes.

Y en el resto de Europa, este mismo tipo de mensajes está haciendo el juego a los Trump y sus comparsas, a Bannon con su monasterio de Anagni, al evangélico Pompeo, a Le Pen, Orban, Salvini, Vox, Farage, y a un largo etcétera.

En este sentido, el Brexit, el secesionismo catalán y los ‘gilets jaunes’ forman parte del mismo síntoma, esa huída hacia atrás, hacia el soberanismo, el miedo al futuro. Criticar a las personas, personalizar en el insulto y la denigración es un nublado que oculta el problema de fondo, es decir, las disfunciones del sistema político y los abusos del capitalismo salvaje. Pero la solución no es tirar por la borda la democracia.

Ya se ha dicho que la extrema derecha hace a veces algunas preguntas interesantes, pero que las respuestas son siempre erradas. La desigualdad y las peores consecuencias de la crisis financiera de 2008, la inmigración no integrada (ni por activa ni por pasiva), el miedo a la delincuencia y al desorden, todo eso moviliza mucho y la izquierda no debe ignorarlo, como suele hacer con demasiada frecuencia (muchos de izquierda vivimos en zonas sin riesgo, en barrios burgueses, nos creemos por encima del bien y del mal, no tocamos la realidad).

Bajo una apariencia de insurgentes, de libertarios –los apolíticos o antipolíticos de toda la vida- se esconde la más siniestra reacción contra las libertades garantizadas por los Estados de Derecho y por la Unión Europea.

Ante las próximas elecciones europeas este machacar a los políticos se extiende por toda Europa. Lo que puede llevar a que Le Pen sobrepase a Macron, a que  Orban, antieuropeo y antidemócrata, como Salvini, refuercen su posición. A que Farage, un gritón de pub, gane más apoyos. Todo eso no irá contra los políticos ‘tradicionales’, a quienes quizás les darán una patada, sino contra las libertades, que serán mutiladas.

Que Jean-Claude Juncker haya sido probablemente el peor presidente de la Comisión no hace buenos a los antieuropeos. Ni la inutilidad de David Cameron o de Theresa May hacen bueno a Nigel Farage. Recomiendo para ver con otra perspectiva más racional cuáles son los retos de las próximas elecciones la lectura del Informe 2019 de la Fundación Alternativas, El estado de la Unión Europea, El parlamento europeo antes unas elecciones transcendentales https://www.fundacionalternativas.org/

Si ganan los populistas, Trump se regocijará pues cree que todo lo que perjudique y debilite a la Unión Europea le beneficia, lo que es, una vez más, un inmenso error. Sin una Unión Europea estable, coherente –no en manos de un personaje como Juncker, en eso estamos de acuerdo, porque ha sido un gravamen y no un valor- el mundo puede ser mucho más inflamable, como se ve ahora en el Golfo pérsico o con las veleidades militaristas norteamericanas para resolver el grave problema de Venezuela.

Necesitamos una Europa en la que los principios de la democracia y del internacionalismo tengan una clara supremacía. Si no, con tanto denigrar a los políticos, llevaremos el agua al molino de los Orban y Trump. Y las consecuencias no serán simplemente estéticas, sino de riesgo bélico.


Pedro de Moura e Sá, olvidado ensayista portugués

20 febrero, 2016

Pedro de Moura e Sá nació en Coimbra en 1908 y murió en Lisboa el año 1959. Pensador, crítico literario de gran profundidad, tuvo la mala suerte de vivir y escribir en pleno Estado Novo, de Salazar, lo que le restaría proyección internacional. Era, se excusa decir, un conservador liberal.

Gran admirador de Ortega y Gasset, a cuyas conferencias sin duda asistió en numerosas ocasiones cuando el filósofo español vivía en Lisboa. Indagó en su pensamiento, considerando muchas de las ideas de Ortega avanzadas –incluso ya en las Meditaciones del Quijote- sobre lo que luego sería la obra de Heidegger, El ser y el tiempo.

Padro de Moura e Sá

Pedro de Moura e Sá

Ortega se enfrenta al problema, al inconveniente, nos dice, de que sus teorías no tienen campo donde insertarse, pues la tradición filosófica española es enteca. Otra cosa hubiera sido, dice Moura, si Ortega hubiese sido alemán, inglés o francés.

También fue amigo de Gómez de la Serna, habiendo sido uno de los tertulianos del café de la “cripta” del Pombo, en la calle Carretas, cuando venía a Madrid, como Fidelino de Figueiredo, otro portugués olvidado.

Moura conocía profundamente España y dejó sus impresiones sobre Castilla, sobre el País Vasco, sobre Toledo, en muchas de sus crónicas que pueblicaba el Diario Popular, recogidas en la colección Espanha viva. Era una época en que los diarios prestaban gran atención al pensamiento mientras que los asuntos políticos les estaban vedados o estaban sometidos a una censura y una autocensura devastadoras. Entre otros escritores que admiraba figuran Azorín y Unamuno.

 Pedro de Moura nunca usó teléfono, ni automóvil, ni ningún medio mecánico. Era casi un espíritu puro, soltero empedernido. Cuando murió (de un ataque al corazón, en plena calle), su biblioteca, de no menos de 19.000 volúmenes, fue donada a la Universidad de Coimbra. Muchos escritores, y entre ellos varios franceses como Gabriel Marcel, el dadaista Philippe Soupault o Michel Déon, se unieron a los obituarios. De España, sólo el agregado de prensa de la embajada en Lisboa, Xavier de Echarri publicó una sentida y expresiva nota en el diario Arriba. El telón bajaba definitivamente, quedando para siempre Pedro de Moura e Sá, en el más injusto olvido, incluso en su propio país.

 A pesar del relativo aislamiento del país, conocería la literatura francesa y la italiana profundamente. Abrió líneas de lectura, dando a conocer a los portugueses escritores y filósofos contemporáneos. Pero eso no significa que se le pueda reducir a un divulgador, sino que se adentró en los problemas de la vida y la cultura cotidianas.

 Su obra está perdida y sólo en los alfarrabistas, los libreros de lance, se encuentra de tarde en tarde el apreciable y sugerente volumen, de título tan bien elegido, Vida e literatura (Ed. Bertrand, Lisboa, 1960), que contiene muchos atinados y lúcidos comentarios a la obra de escritores contemporáneos. Entre los ensayos, cortos, siempre interesantes, hay algunos como Paisagem e significado que son precursores.

 Un pequeño guiño a este crítico y ensayista es que era socio del Círculo Eça de Queiroz, ese club literario de Lisboa, sin parangón en España. En sus salas tenían lugar fructíferos encuentros con los intelectuales y escritores portugueses y franceses.


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n'entendant même les bruits extérieurs, les cormorans qui vont comme de noirs crieurs... (V. Hugo) ָׁ שְּפ"-מז ֶר- רשְּ ַד-ודֹס"

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Toubab: /tu.bab/ (noun) white person (used especially in Gambia and Senegal).

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