En los acantilados de Caspar David Friedrich

16 agosto, 2012

La tarde cae sobre el Báltico con tonos grises y dorados. A lo lejos, se van desdibujando algunas siluetas de oscuros barcos. Son los colores que parecen sacados del ámbar tan ubicuo de estos fondos marinos, que nos ha dejado Caspar David Friedrich.

El gran pintor del Romanticismo alemán nació el 5 de septiembre de 1774, en Greifswald, ciudad hanseática sobre el Báltico que entonces todavía pertenecía a Suecia. Es el oeste de la Pomerania (del eslavo Pomarski, cerca del mar), que alcanza hasta Stralsund, por el Oeste y hasta el Vístula al Este. Tres cuartas partes de la Pomerania pertenecen hoy a Polonia. Esta histórica provincia fue siempre disputada. Los polacos fueron cediendo territorio a los prusianos y en el siglo XVII fue escenario de la encarnizada Guerra de los Treinta Años, permaneciendo gran parte de ella en poder de los suecos, hasta que en 1815 los últimos restos, Stralsund, Greifswald y la isla de Rügen, son entregados a Prusia. Su capital administrativa y militar era Stettin, hoy Szczecin, en Polonia.

Todos hemos visto cuadros de Friedrich. Algunos, ya en el dominio público, ilustran portadas de libros que a veces nada tienen que ver con Alemania por ser consideradas como el romanticismo por antonomasia. Para sacar al pintor de esta trivialidad (algo parecido pasa con Van Gogh, convertido en tema de carteles, ilustraciones de objetos de cocina y escritorio y un sin fin de pacotilla) hay que visitar los escenarios en los que se inspiró su pintura.

IMG_0715Muchos de sus cuadros nos traen las luces cenitales de ese mar del Este, el Ostsee, como llaman al Báltico y de la cercana isla de Rügen, que ofrece al viajero una luminosidad extraña. La naturaleza, más que nunca, imita al arte de Friedrich. Nos pinta la Naturaleza, que ejerce sobre el hombre un poder sublime, ante el cual sólo queda la admiración y la sensación de nuestra pequeñez, todo bañado en luz y silencio. Al mismo tiempo, con sus luces y contraluces (como una equivalencia de los contrapuntos musicales), inaugura el paisajismo del siglo XIX, que inspirará a los grandes pintores norteamericanos, así como a Constable y Turner. El romanticismo de Friedrich reivindica la Naturaleza indómita, salvaje, el caos, los acantilados dramáticos, frente al racionalismo y uniformización que representaba la invasión napoleónica, con sus códigos y su cartesianismo. La Naturaleza es el símbolo de la divinidad y de la esencia del hombre. Sería, pues, simplista reducirlo a pintor de paisajes. Todos sus cuadros son metáforas de estados del alma. Son, aunque efectivamente muy alemanes, plenamente universales en su visión panteísta. Friedrich creía, en efecto, que el arte venía de dentro y que dependía de los valores morales o religiosos de cada uno. Pero no hay que interpretar demasiado sino dejarse llevar por esos paisajes lejanos, boreales, que encontramos en la isla de Rügen.

La isla sobre el Báltico se divisa desde Greifswald. Cuando Friedrich pinta los acantilados, precisamente durante su viaje de novios a Rügen, en 1818, hace tres años que ha vuelto al regazo de Prusia, tras la Conferencia de Viena de 1815. La pequeña localidad balnearia de Sassnitz es la más cercana al parque natural de Jasmund (www.nationalpark-jasmund.de ), donde aquellos se encuentran. Todos sus cuadros encierran un simbolismo deliberado, en los que las figuras, los árboles, las ruinas, nunca son casuales sino premeditadas y cargadas de significado.

Hoy nos sorprende una cierta tosquedad, no desagradable, pero llamativa, de las gentes de la isla. Quizás los largos años de dictadura continuada, primero la hitleriana, luego la comunista, les ha hecho algo más huraños. Se nota como una cierta modestia, una restricción austera en toda la isla. La modernidad sin embargo sí aparece, algo más, pero sólo un poco, en Binz, un ejemplo de lo que fueron todas las colonias de playa del Báltico donde veraneaba la burguesía hace cien años. Prora, la colonia nazi de vacaciones, estaba a cuatro kilómetros de allí y los edificios grises se mantienen en pie (ver el post del 15 de junio 2012).

Siguiendo la costa, en una pequeña península, llegaremos a Putbus,

una ciudad creada ex profeso en el siglo XVIII, de edificios neoclásicos, con un inmenso parque. Es el racionalismo urbanístico en medio de esa isla tan natural. Lo opuesto a Prora pero, en el fondo, la misma ansia humana de ‘civilizar’ el paisaje. Su blancura, la soledad y silencio de sus amplias avenidas tienen algo de onírico, de irreal, algo que parece evocar un poeta tan mediterráneo y lejano como J.V. Foix :

“Pistas desiertas, avenidas muertas,

sombras sin sombra en las calas y playas (…)”

El Báltico y sus luces han inspirado, y siguen inspirando, a muchos pintores alemanes, además de a Friedrich, como a Erich Heckel o Emil Nolde. Hoy, el gran pintor danés Per Kirkeby vive en la isla de Laeso, también sobre el que llaman Ostsee, mar del Este.


Prora. El turismo nacionalsocialista. Educación y descanso en Rügen.

15 junio, 2012

Prora es una localidad creada en 1936 en la bella isla alemana de Rügen para organizar las vacaciones del proletariado alemán mediante la Fundación KdF, Kraft durch Freude, fuerza con alegría.

Prora

Prora

Se trata de un edificio de casi cuatro kilómetros de largo, cerca de la elegante localidad balnearia de Binz sobre el Báltico.

El propósito era que los trabajadores alemanes, arios y afectos al régimen nacionalsocialista, pudieran ir a la playa y tener vacaciones por módico precio. Además de esta inmensa colonia de vacaciones, la KdF dispuso de dos grandes paquebotes de crucero, el “Robert Ley” y el tristemente famoso “Wilhem Gustloff”, que llevaron obreros a Madeira por un precio diez veces menor que los turoperadores privados.

En 1945, a punto de terminar ya la guerra mundial, el “Wilhem Gustloff”, cargado con nueve mil refugiados alemanes de los países bálticos fue deliberadamente hundido por un submarino soviético, pereciendo todos, niños, mujeres, ancianos. Sabían que no era un objetivo militar. Fue una pura venganza. Günther Grass ha sido el único que se ha atrevido a evocar esta masacre en su libro A paso de cangrejo (2002). Gustloff era un nazi, impulsor del socialismo hitleriano que había sido un héroe en la I Guerra Mundial. Tras la KdF estaña el Frente de los Trabajadores (el Arbeitsfront, DAF), sindicato único que había sustituido a los disueltos tras la llegada de Hitler al poder.

Volviendo a Prora, en 1936 se pensó que debía ser más bien destinado a hospital militar, como así fue. La propaganda del régimen acabó pronto. Pero los carteles y folletos editados en la época son sorprendentemente parecidos a los de la promoción turística actual. Presos políticos trabajaron en su construcción, inacabada. Tras la derrota alemana, los soviéticos lo siguieron utilizando con propósitos militares.IMG_0728

La arquitectura era muy funcional y muy bien pensada, con torres de servicios y una igualdad absoluta para todos los residentes. Hoy, sus ruinas, son como un monumento a la historia viva del país.

El contraste con la coqueta localidad vecina, Binz, es flagrante. Restaurantes, villas y casas de madera blanca, parques bien cuidados. Allí veraneaban, a un kilómetro, las clases altas del Tercer Reich.

Existe un paralelismo con las iniciativas de parecido objetivo llevadas a cabo en 1936 por el Frente Popular francés y, tras la guerra, los proyectos en la costa de Argelès sur Mer y la Grande Motte, en España por la Falange (Educación y Descanso), y en el Portugal salazarista con las villas de vacaciones.

El viajero se verá sorprendido porque muchos pequeños pabellones, con jardines, siguen siendo alquilados por familias modestas alemanas. Hay un gran camping para jóvenes, deportes de vela y un acceso ferroviario al pie mismo de la urbanización, que está enclavada entre los bosques y la playa.

El centro de Documentación de Prora explica todo esto y además presenta exposiciones temáticas sobre el nacionalsocialismo, la persecución y exterminio de los judíos, etc. Como en toda Alemania, la labor de catarsis y de reconocer los males pasados, es un ejercicio que no tiene parangón con ningún otro país implicado o cómplice en masacres, por ejemplo, Austria o Japón.

Más información: http://www.prora.eu


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Toubab: /tu.bab/ (noun) white person (used especially in Gambia and Senegal).

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